Rahma, de cinco años, y su familia se refugiaron junto a otras en una escuela en Tahrur, un pueblo cerca de Adén, en el sur de Yemen. Huían de los enfrentamientos entre los rebeldes hutíes y la coalición militar liderada por Arabia Saudí, que estaba ayudando al Gobierno yemení de Abdo Rabbo Mansour Hadi. 

El presidente había dejado Yemen el 25 de marzo buscando auxilio en el país vecino. Ese día, Riad inició el comando de los bombardeos contra los rebeldes hutíes, que en septiembre habían tomado la capital, Saná, en medio de las protestas por el descenso de las subvenciones de los combustibles. Desde entonces, el conflicto se había recrudecido.  

La familias en el colegio se creían a salvo, pero las bombas empezaron a caer hasta que mataron a 10 parientes de la Rahma, entre ellos su madre y tres primas.

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¿Por qué nos bombardean a nosotros?, le inquiría la niña a su tía Salama, pero la mujer, que lamentaría no haber muerto con sus hijas, no era capaz de responderle.

El testimonio de Rahma, recogido por Amnistía Internacional, no es más que uno de los dramáticos episodios desde que comenzaran los bombardeos dirigidos por la Casa Saudcon el beneplácito de Estados Unidos, y pone de relieve cómo las leyes de la guerra son la asignatura pendiente en el conflicto civil yemení, el cual se ha cobrado la vida de unas 3.300 personas.

Escuelas, hospitales, mercados, mezquitas y otros edificios civiles han sido objetivo de continuos ataques por parte de ambos bandos, especialmente de la coalición. Esta violación sistemática del Derecho Humanitario implica justamente lo contrario de proteger a los civiles y ha llevado al Secretario General de la #ONU, Ban Ki Moon, a calificar Yemen como un país "en llamas" y "plagado de armas".

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"Necesitamos que los Estados que son parte del Tratado de Comercio de Armas den ejemplo en el cumplimiento de uno de los propósitos del mismo: el control del flujo de armas a actores que pueden usarlas de forma que violen el Derecho Humanitario Internacional", ha solicitado el dirigente de Naciones Unidas.

Reinicio de las conversaciones de paz

El control de las armas no es la única petición que ha hecho la ONU en los últimos días. Este miércoles, el enviado especial para Yemen, Ismail Ould Cheikh Ahmed, ha celebrado el acuerdo del cese de las hostilidades. El pacto empezará a aplicarse a partir del 10 de abril, ocho días antes de la fecha programada en Kuwait para restaurar el diálogo de paz.

El diplomático señaló que las conversaciones cara a cara buscarán un acuerdo amplio que ponga fin al conflicto y conduzca a la solución política, como estipula la Resolución 2216 del Consejo de Seguridad. En ella, se condena la continúa "agresión" de los hutíes y el uso de niños en sus filas, se reconoce al presidente exiliado como el legítimo, se pide la redacción de una nueva Constitución, un referéndum para su votación y la convocatoria a elecciones.

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Los combates, los ataques deliberados contra civiles, el bloqueo a la ayuda humanitaria, la expansión de Al Qaeda en la Península Arábiga en el centro y el sureste del país, aprovechando el escaso control gubernamental, y el hecho de que Yemen ya era el Estado más pobre del mundo árabe antes del conflicto han hecho que casi 2,5 millones de personas huyan de sus hogares y que el 83% de la población total necesite ayuda humanitaria: refugio, alimento, agua, combustible y saneamiento #Crisis #Derechos Humanos