En la actualidad son cientos de miles los refugiados que reciben un 'no' por respuesta cuando tratan de cruzar las fronteras europeas. A pesar de ello, muchos podrán presumir en un futuro no tan lejano de haber recibido clases de la mejor profesora del mundo. Así es como la Fundación Varkey, organizadora del concurso internacional de enseñanza Global Teacher Prize, consideró a la educadora palestina Hanan Al-Hroub por su enorme labor educativa con los niños palestinos.

La ganadora de la segunda edición de este concurso considerado el 'Nobel de la Enseñanza' afirmó que, para ella, la educación es el pilar fundamental que debe suponer la base de toda sociedad civilizada.

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Además de impartir clases en el instituto de Al Bireh, en Cisjordania, Hroub también dedica parte de su tiempo a enseñar a gran cantidad de niños en un campo de refugiados palestino. Su método de enseñanza es siempre el mismo: posee la filosofía de "educar jugando" y rechazando totalmente la violencia en todas las facetas de la vida del estudiante con el fin de llegar a aquellos niños que sufren trastornos de conducta a causa de la violencia constante a la que se ven sometidos día tras día.

A través de un mensaje grabado, el mismísimo Papa Francisco fue el encargado de anunciar el nombre de la galardonada, que recibirá un millón de dólares (900.000 euros) como recompensa a esta inconmensurable labor diaria. "A los niños en Palestina no les da tiempo a ser niños. Por eso hay que demostrar que podemos cambiar el mundo mediante métodos de enseñanza que les lleve por un camino donde las únicas armas sean el conocimiento y la #Educación", afirmó Hroub durante su intervención.

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Tras estas palabras anunció que el dinero recibido por este premio irá destinado íntegramente a sus alumnos del instituto de Al Bireh.

Hanan Al-Hroub creció y vivió en el campo de refugiados de Dheisheh, en Belén, un lugar azotado enormemente por la violencia cotidiana que ha traído consigo el conflicto palestino-israelí. Por sus vivencias y su experiencia en la vida, esta profesora comenzó a desarrollar nuevos métodos de enseñanza para educar en la paz y alejar a sus alumnos de toda la miseria y la guerra que les rodea. "Durante la segunda Intifada, mi marido resultó herido y mis hijos fueron testigos, algo que les marcó muchísimo. En ese momento me encontré sola y no quería que algo así les afectase de por vida, por eso empecé a inventar juegos y a trabajar con ellos para cultivar la no violencia”, explicó la profesora Hroub.

Este método se ha expandido ya por diferentes escuelas del territorio y ha salvado a multitud de niños que se encontraban inmersos en un ambiente de violencia y que, poco a poco, han ido utilizando nuevas herramientas de comunicación para socializarse pacíficamente con el resto de compañeros.

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Sin duda, un método tan simple y a la vez tan efectivo y útil debe ser reconocido y premiado en estos tiempos que corren en los que, al parecer, no solo se encuentra en crisis la educación palestina, ya que diversos medios de comunicación occidentales han tachado este premio de injusto por recompensar con un millón de dólares a una persona que "solo hace su trabajo". Esperemos que tachen de la misma forma a aquellos que, recibiendo aún más dinero, solo trabajan por una sociedad más injusta y desigual.

Todo esto llega justo en un día donde el tema de los refugiados ha estado más candente que nunca, ya que en Macedonia la policía ha arrestado a varias decenas de periodistas españoles que seguían de cerca a los refugiados que estaban a punto de traspasar la frontera europea. Mientras, a 2.000 kilómetros de distancia las tropas rusas iniciaban el repliegue en Siria, tras lo cual Rusia se ha comprometido a "intensificar" su papel en el proceso de paz iniciado para poner fin a la guerra siria. Sin lugar a dudas, aún hace falta mucha educación en el mundo.