Este miércoles han sido ejecutadas cinco personas en Irak. Cinco mujeres a las cuales el #Estado Islámico ha aplicado sin contemplaciones la pena de muerte, según la denuncia proveniente de “fuentes locales” recibida por la agencia de noticias “Euopa Press”. La ejecución ha tenido lugar en una zona situada al noroeste del país, en territorio de Nínive, una de las provincias iraquíes.

La encargada de materializar la sentencia ha sido una niña que, con sólo doce años de edad, ha cumplido el dudoso honor ordenado por el Daesh de llevar a cabo las decapitaciones, un método ya clásico utilizado por estos emisarios del horror para aplicar la pena máxima entre sus prisioneros.

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Entre las víctimas, siempre según las mismas fuentes, se hallaba una doctora en medicina que no cedió a las demandas de los radicales para que atendiese a varios componentes del grupo terrorista, heridos al parecer durante el transcurso de un bombardeo llevado a cabo por la coalición. El portal local de noticias “Iraqi News” citaba hoy estas declaraciones provenientes de las mismas fuentes: “…esta ejecución es considerada como la primera de este tipo llevada a cabo por una niña de Daesh…”

Si ya el hecho de que se produzcan estas muertes es algo que resulta abominable, ¿qué decir tiene que ahora, una niña de sólo doce años, se transforme en un temido verdugo a manos de los yihadistas? Quizá éste sea un buen apartado de reflexión que nos induzca a examinar con más detenimiento el complejo funcionamiento de las redes internacionales de captación y adoctrinamiento que utiliza el Estado Islámico, con tal de poder prevenir y evitar en lo posible más acciones como ésta que, al parecer, no va a ser la primera.

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Cualquier líder militar conoce a la perfección el hecho de que la instrumentalización del miedo y del horror son poderosas armas, y ése es un detalle que el Daesh conoce muy bien.

En la misma línea de actuaciones, los yihadistas han procedido también a la decapitación de seis integrantes del aparato de seguridad iraquí, en esta ocasión en la localidad de Hawiya (provincia de Kirkuk), al norte del país. Después de las ejecuciones, los cadáveres de las víctimas habrían sido crucificados y exhibidos en público, según indican las mismas fuentes, como una clara señal de advertencia dirigida a la población. #Terrorismo