“Javier Pérez de Cuellar, tras reunirse con Saddam Husseín unos días antes del estallido de la guerra, llegó a decir: Quien crea en Dios que rece. Esa frase reflejaba muy bien la impotencia de la ONU y de su secretario general para evitar el conflicto bélico”. Así recuerda el fotoperiodista Fidel Raso la decisiva influencia que la religión ha tenido siempre en el desarrollo de las sociedades. Una reflexión que viene a cuento tras los últimos atentados en Bruselas.

“En la Primera Guerra del Golfo, en 1991, en esa zona maldita llamada Kurdistán, donde los hombres que trazaron unas fronteras caprichosas: Turquía, Siria, Irán, Rusia, e Iraq huían y se mataban se decía que sólo había un Dios pero que todos le rezan de manera diferente”, recuerda Raso.

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“Incluso el Islam tiene sobre aquel lugar dos profetas: La ilaha ila-lahu muhamadun rasulu ilah  No hay más dios que Alá y Mahoma es su profeta dicen los musulmanes sunitas. Frente a ellos los chiitas rezan con su: La ilaha ila Aliyun waliyu ilah Ali es el representante de Dios”.

No se salvan los cristianos: “Pertenecen a las Iglesias Caldea o Melquita de Oriente con lealtad al Papa y no han conocido un puñado de años de Paz”. En definitiva, lamenta, “es un lugar donde la guerra ha llenado de sangre la tierra ardiente. Un lugar donde todos invocan a un dios común mientras se matan con armas químicas y siembran de minas los pasos de los creyentes”. #Política Madrid #Atentado en Bruselas