Esta mañana no ha sido una mañana cualquiera para los fieles que se reúnen para rezar en la mezquita situada en la localidad de Umarari, a unos 10 kilómetros de la ciudad de Maiduguri, al norte de Nigeria. Como de costumbre, una gran multitud de personas se acercaron a primera hora de la mañana a la mezquita donde cada día se concentran para orar. Sin embargo, en medio de esta unión espiritual entre todos ellos, dos terroristas suicidas aparecieron en el interior de la mezquita para inmolarse.

Eran las cinco de la madrugada cuando el primero de los atacantes detonó los explosivos en medio de los propios fieles y, al poco tiempo, un segundo suicida se inmoló junto a las puertas de la mezquita, las únicas puertas a las que podían acceder las personas que se habían acercado al templo tras la primera explosión para prestar ayuda a los supervivientes que intentaban salir.

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Después de ambos ataques, el recuento mortal es de 22 fallecidos, mientras que 18 personas se encuentran aún gravemente heridas. La cifra total de víctimas iba en aumento conforme se avanzaba en las labores de recuperación de cadáveres que se encontraban entre los escombros. Por otra parte, trece de los fallecidos ya fueron reclamados por sus familiares para la celebración de los habituales entierros bajo la tradición musulmana.

Según contaron varios testigos que acudieron al lugar de los hechos tras escuchar las explosiones, los terroristas podrían ser dos mujeres que iban con vestimenta masculina y que, además, llevaban los explosivos adheridos al cuerpo. "El primer ataque se produjo en el centro de la mezquita, mientras que el segundo fue a unos metros de la salida. Nosotros estábamos a pocos metros de la mezquita cuando escuchamos una fuerte explosión, y todo lo que pudimos ver era humo negro y cuerpos tirados", explicó el portavoz de las Fuerzas Armadas nigerianas, el coronel Sani Usman.

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Ningún grupo ha reivindicado aún el ataque, aunque la forma de actuar se asemeja a los actos cometidos en multitud de ocasiones anteriores por el grupo terrorista Boko Haram, un grupo liderado por Abubaker Shekau y fiel al Estado Islámico que, además, controla varias zonas de Nigeria, Camerún, Níger y Chad. Por su parte, el Ejército nigeriano cuenta precisamente en Maiduguri (de mayoría musulmana y uno de los más castigados por la actividad terrorista de Boko Haram) con un centro de mando en la lucha contra esta secta islamista nigeriana.

Boko Haram, cuyo nombre se traduce como "la educación occidental está prohibida", se fundó en el año 2002 con el fin de acabar con el Gobierno nigeriano e imponer una estricta interpretación propia de la 'sharia' o ley islámica en todo el país. Desde que el Ejército nacional de Nigeria le arrebatase parte del territorio conquistado, este grupo terrorista ha intensificado sus atentados suicidas en la región norteña.

En los últimos meses, Boko Haram ha provocado destrucciones en decenas de ciudades de esta zona y ha asesinado a más de 200 personas en lo que va de año.

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Sólo en 2015, el grupo islamista radical fue responsable de más de 4.000 muertes, un castigo extremo para una de las regiones más pobres del mundo donde, además, la educación brilla por su ausencia, ya que apenas existen escuelas y cientos de niñas sufren a diario la mutilación genital por parte de este y otros grupos terroristas que dominan la zona. #Terrorismo