El caso Spiniak (Santiago de Chile, 2003) fue uno de los mayores escándalos políticos sucedidos en el país latinoamericano, que involucró al ex diputado Nelson Ávila y los senadores Carlos Bombal y Jovino Novoa, ex presidente del parlamento en un delito de pedofilia y prostitución infantil. 

El empresario Claudio Spiniak fue detenido en el 2002 acusado de narcotráfico y posesión ilegal de armas junto al traficante Patricio Egaña y Luis Acevedo. Egaña aparecería muerto en una playa del litoral chileno en misteriosas circunstancias. En septiembre de 2003 sería detenido nuevamente por facilitación a la prostitución y abuso sexual de menores de edad.

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La diputada Pía Guzmán haría pública la acusación y el escritor y periodista Pablo Huneeus revelaría los nombres de los parlamentarios.

En un escándalo político sin precedentes, los tres quedaron en libertad sin cargos, el partido derechista de Pía Guzmán la retiró de la vida política y rodaron cabezas en el poder judicial, la policía, el Servicio Nacional de Menores (Sename) y en el canal de televisión que transmitió una entrevista exclusiva de la menor Gema Bueno incriminando a Jovino Novoa, hoy imputado por casos de #Corrupción y financiamiento ilegal. 

Trece años después, la psicóloga Rina Montt, ex funcionaria del Sename que fue inculpada por los imputados de inducir a los menores a declarar contra los parlamentarios, reabre el caso a través de una querella criminal por adulteración de su testimonio en la causa del empresario, La terapeuta hoy autoexiliada en México, a través del Séptimo Juzgado de Garantía, denuncia que agentes del Estado redactaron como suya una declaración falsa que permitió condenarla a pena de cárcel por el delito de ejercicio ilegal de la profesión. 

La reapertura del caso pretende dar claridad a un juicio lleno de interrogantes sin respuesta, tráfico de influencias y corrupción en el poder administrativo, judicial y parlamentario.

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Guillermo Ibacache, abogado de Montt, afirma que la psicóloga jamás reconoció haber ejercido su profesión sin estar titulada. La importancia de Montt en el caso es crucial, al convertirse en el chivo expiatorio, según acusaciones, del partido de extrema derecha Unión Demócrata Independiente (UDI) y el diputado Nelson Ávila, alejado de la vida política y convertido en panelista de un programa de televisión chileno.