Europa se cae a pedazos. Con esta contundencia resumían los grandes medios de comunicación de toda Europa sus portadas tras el doble ataque yihadista perpetrado por la organización terrorista Estado Islámico en el aeropuerto de Bruselas (Bélgica). Uno de los artefactos explotó en el mismo aeropuerto, mientras que el segundo lo hizo en el metro más cercano, causando entre ambos un total de 32 fallecidos y 270 heridos.

Pero la tragedia pudo ser mucho peor. Un tercer terrorista huyó del recinto dejando en la terminal de salidas la carga de explosivos más importante, pero no explotó. Horas después, los artificieros llegaron al lugar y pudieron controlarlas.

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Varios medios belgas sostienen que el terrorista fugado es Najim Laachraoui, buscado en toda Europa por su presunta vinculación con los atentados de París. Los otros dos terroristas que se inmolaron ya han sido identificados como los hermanos El Bakraui, quienes ya estaban fichados por los servicios de seguridad. Ambos fueron captados portando un guante donde podrían haber escondido los detonadores que posteriormente activarían. Según afirmó el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, uno de ellos fue detenido en Turquía y expulsado a Holanda el pasado 14 de julio.

Además, la policía belga encontró su testamento en un ordenador portátil arrojado en una calle cercana al aeropuerto. En él no se hace ninguna referencia al ISIS, pero sí al sospechoso clave de los atentados de París, Salah Abdeslam, capturado el pasado viernes en Molenbeek.

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A estas horas, la ciudad continúa echándose a la calle para homenajear a las víctimas del atentado, el cual ha sacudido toda Europa. Prueba de ello son las noticias tan sorprendentes que nos están dejando las horas posteriores a los ataques. Por el momento, Polonia ha sofocado su miedo ante estos hechos comunicando al resto de líderes europeos su intención de no acoger un refugiado más tras los atentados de Bruselas. Mientras tanto, el colectivo neonazi "Hogar Social" se dedicó la noche del pasado martes a lanzar bengalas junto a una mezquita situada en la M-30 de Madrid. Al mismo tiempo, portaban pancartas en las que se podía leer: "Hoy Bruselas, ¿mañana Madrid?".

También las redes se llenaron de comentarios solidarios en honor a los fallecidos, aunque otros quisieron aprovechar para hacer leña del árbol caído. A través del hashtag #STOPISLAM, muchos escogieron la red social Twitter para dedicarle 140 caracteres llenos de odio a toda la comunidad islámica. Tras ello, diversos imánes salieron a la luz pública para rechazar los ataques y dejar claro que "estos señores no representan a nadie, no entienden lo que es el Islam".

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Todo esto llega horas después de que Europa firmase con Turquía el acuerdo que le permitía expulsar de forma colectiva y en caliente a los refugiados que lleguen hasta las fronteras del viejo continente en busca de un futuro que les libre de los conflictos de aquellos lugares de donde proceden. Dicho acuerdo, considerado como polémico y antidemocrático por muchos, comenzó a funcionar el pasado domingo. Analizando este pacto en profundidad, es importante detallar los cinco Derechos Humanos, como mínimo, que incumple: el derecho de asilo, la prohibición de expulsiones colectivas, la prohibición de expulsiones colectivas de extranjeros, la prohibición de devolución o expulsión y la protección especial a menores de edad.

Como datos esenciales para aquellos que relacionan los atentados con estos refugiados que llegan a Europa, es importante destacar que el 87% de los atentados de grupos yihadistas desde el año 2000 se han producido en países de mayoría musulmana. De las 72.000 personas que han muerto en estos atentados, 63.000 procedían de países donde el Islam es la religión mayoritaria. Por consiguiente, el número de ataques que se han producido en Europa Occidental representa el 0,1% del total. Quizás más de uno debería conocer estos datos. Quizás existan más terroristas en Europa que aquellos que se inmolan. #Unión Europea #Terrorismo #Estado Islámico