En España, el tema es bien conocido y ha estado en los medios de comunicación esta semana. Pero el machismo en la política traspasa fronteras. Los mensajes machistas se cuelan, de vez en cuando, en la actividad política del país. A veces pasan desapercibidos pero, en otras ocasiones, no pueden quedar inadvertidos. 

Es el caso del concejal del PP en Palafolls (Barcelona), Óscar Bermán. Para descalificar a la alcaldesa de la ciudad condal, Ada Colau, la atacó diciendo que "en una sociedad normal, estaría fregando suelos". La alcaldesa respondió defendiendo que es compatible fregar suelos y ser alcaldesa y atacó diciendo que lo que no debería ser compatible en "una sociedad sana" es "ser machista y concejal".

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Este insultante juego de descalificar a las mujeres también ha llegado a Italia, un país que en muchos aspectos es más machista que España. Empezando por el lenguaje. Por ejemplo, todos los cargos son nombrados en masculino: se habla del ministro o el presidente a pesar de que el cargo lo ostente una mujer. Tanto la academia de la lengua Accademia della Crusca como la presidenta de la Cámara de los Diputados, Laura Boldrini, solicitaron que el tratamiento cambiara y se pasara a hablar de ministras, senadoras, diputadas y presidentas. Pero no se aplica. El problema es que, al no nombrar que esas responsabilidades las ocupan mujeres, queda invisible el papel que desempeñan en la sociedad. 

Aunque hay cosas todavía más graves. Tanto Milán como Roma, las dos ciudades más importantes del país -la capital económica y la capital política- han sufrido en apenas dos días cantidad de mensajes machistas. 

Todos han opinado sobre la política de Forza Italia a la alcaldía de Roma, Giorgia Meloni.

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Empezando por los miembros de su propio partido.  El candidato al Ayuntamiento romano, Guido Bertolaso, rechazó a Meloni como posible vicealdaldesa porque está embarazada y es más conveniente que se dedique a cuidar de su futuro bebé. "Meloni tiene que hacer de madre, que es la cosa más bella que puede sucederle a una mujer a lo largo de su vida. Y no deber ocuparse de los problemas de Roma, de sus basuras, de los coches, de los ratones, de la violencia y de otras muchas cosas", dijo Bertolaso sobre ella. 

La polémica estaba servida y a ella se sumaron la cantidad de mensajes machistas que recibió la cantidata del Movimiento Cinque Stelle de Milán, Patrizia Bedore. Ha denunciado haber recibido decenas de mensajes insultantes en los que la llamaban obesa, fea y ama de casa. 

Con todo esto, la ministra de Sanidad, Beatriz Lorenzin, no dudó en afirmar que "Italia no es un país para las mujeres" y alertó de que vive con ideas misóginas. 

Por si fuera poco, se ha unido el ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi.

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Para su partido, Forza Italia, también rechaza a la política embarazada Meloni. En opinión del antiguo Cavalier (perdió el título por ser acusado por la justicia) las mujeres no pueden ser al mismo tiempo madres y alcaldesas. "Una madre no puede dedicarse a un trabajo que le quita 14 horas al día", ha afirmado Berlusconi. 

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