Se ha detectado un alarmante aumento de amenazas de #Terrorismo yihadista cuyo objetivo parece ser España, una cifra inusitadamente elevada si la comparamos con los registros de las que hasta ahora venía sufriendo nuestro país. Concretamente, y según los resultados que arrojan algunas estadísticas, al menos una tercera parte de los siempre amenazantes mensajes lanzados al aire por “Daesh” y “Al Qaeda” hacen referencia a España, señalando la mayor parte de ellos “Al Andalus” como objetivo, y remarcando también la tragedia del “11M”, que estos grupos consideran como una “victoria de los yihadistas”. Un fenómeno que ya ha sido detectado durante los últimos meses, sobre todo en #Internet, y que quizá debería hacernos replantear el nivel de alerta antiterrorista –nivel 4– que se mantiene en la actualidad.

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Justamente la última de estas amenazas contra España se ha dado durante el transcurso de esta misma semana, alcanzándose ya casi el doble de referencias de este tipo de provocaciones durante los tres últimos meses, en comparación a las de hace nueve, según una información divulgada por “abc.es”. Pero eso no es todo, ya que también parece haber algunos cambios de tendencia en el autodenominado “#Estado Islámico” a la hora de reclutar “nuevos conversos” para su causa.

Los nuevos “brazos ejecutores”, los que materializan esas amenazas fusil en mano y a pie de calle, son individuos radicalizados cada vez más jóvenes, con una media de edad que estaría comprendida entre los 28 años. Además, algo más de una sexta parte del total –un 16% de un total de 140 detenidos– está constituido por mujeres, que empiezan a adquirir dentro de determinados grupos o facciones papeles activos como “soldados” de estas organizaciones.

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Son más jóvenes que los hombres –con una media de edad en torno a los 22 años– según relaciona la profesora del “Real Instituto Elcano”, Carola García Calvo, que opina que “si no invertimos en nuestros jóvenes otros vendrán a llenar el hueco”.

¿Por qué? Atención al dato: una cifra ya ligeramente superior al 40% de estos individuos ha nacido en España, la mayoría –unas tres cuartas partes del total– en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, que supondría una de las comunidades más desvalida ante las artes propagandísticas del yihad, pues se trata de la segunda generación de descendientes directos de los primeros inmigrantes llegados a nuestro país.

Aunque pueda ser sabido por todos, es conveniente tener presentes todas estas circunstancias que, de uno u otro modo, no dejan de ser avisos de lo que puede venir.