“Ida”, de Pawel Pawlikowski, ha ganado varios premios allá donde se proyectó, todos de prestigio, pero cuando ha llegado el momento de ser proyectada en su país natal, ha ocurrido lo inesperado… o quizá no tanto, teniendo en cuenta la forma de ser del actual Gobierno ultraderechista polaco, que gobierna desde hace meses con mayoría absoluta, puritano hasta el delirio, y que ha sido criticado por alguien poco sospechoso de ser comunista, el histórico líder del sindicato Solidarnosc, Lech Walesa.

TVP, la televisión pública polaca, ha proyectado la película, se supone con el orgullo de haber sido la primera película del país en ganar el Óscar, después de muchas nominaciones, pero pasó algo que nadie esperaba: antes de la proyección, se emitió una tertulia de 12 minutos de duración que atacaba la película, calificándola de “insulto al pueblo polaco” por parte de todos los tertulianos sin excepción.

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Es más, dijeron que lo que cuenta el filme (una novicia en la Polonia de la década de 1960 descubre que tiene origen judío y que muchos polacos colaboraron con los nazis en el Holocausto y la invasión del país) es mentira, y sostienen que el Holocausto sólo lo llevaron a cabo los invasores nazis, que ni un solo polaco lo apoyó.

Entre los tertulianos, había varios miembros del partido del superviviente de los hermanos Kaczinsky, como él fanáticos y puritanos hasta el delirio (en su día decían que los Teletubbies (!) “fomentan la homosexualidad”), como Maciej Swirki, de la Asociación Contra La Difamación. Fue quien sostuvo más lo dicho anteriormente.

La mayoría de cineastas del país, unos 40, se han lanzado contra la TV pública por entender, en una carta pública, “que TVP está volviendo a los métodos practicados en la era comunista, y esto despierta nuestra repugnancia”. Les sorprendió desagradablemente que “Ida” fuera emitida con un debate previo, algo que nunca se había hecho en la TV pública.

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El Gobierno de Kaczinsky promulgó una Ley que les permite ocupar medios públicos e ir neutralizando toda disidencia a sus puntos de vista, la Ley de Medios, que obliga a fomentar valores y formas de ver Polonia como una Nación superior a los demás.

Jacek Sasin, diputado del partido gobernante, y de los más mediáticos en Polonia, critica la carta colectiva de los cineastas y sus críticas, diciendo que son “impropias” y que “la TV polaca se limita a defender el buen nombre de Polonia”.

En febrero de 2011, el canal privado español y ultraconservador 13 TV, próximo a la Conferencia Episcopal, proyectó la película “El nombre de la rosa” de Jean-Jacques Annaud, basada en la novela del recientemente fallecido Umberto Eco, sobre dos monjes franciscanos que investigan, como Holmes y Watson, unos misteriosos crímenes en una abadía benedictina del siglo XIV y descubren la sordidez del lugar.

Muchas voces exigieron la no emisión del filme, calificándolo de blasfemo y anticatólico, aunque 13 TV emitió posteriormente un debate para aclarar puntos del mismo “que atacan a la #Iglesia católica y que “están llenos de barbaridades y falsedades históricas”. Dijo que “no censuraría temas referidos a la Iglesia Católica”, y por ello, en el debate estuvieron un historiador medievalista y un teólogo para analizarla y describir “los errores históricos, filosóficos y teológicos”.

#Unión Europea #Cine