En los años 80 el régimen de Sadam Hussein construyó al norte de la ciudad de Mosul una gran presa para abastecer de agua al país. La presa de Mosul, en el norte de Irak, es una de las mayores presas de Oriente Medio y ha sido calificada como la más peligrosa del mundo por un equipo de ingenieros y geólogos iraquíes y suecos.

Aumenta el miedo a que se rompa la presa más peligrosa del mundo

La presa se sitúa en el río Tigris sobre rocas altamente solubles. A lo largo de los años el mantenimiento ha sido esencial para evitar que la presa se derrumbe y provoque una catástrofe pero sin un mantenimiento adecuado que se prolongue en el tiempo el riesgo aumenta notablemente.

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Y es lo que ocurre desde 2014 cuando el ISIS tomó la presa. Semanas después fuerzas iraquíes y kurdas lograron retomarla con ayuda de Estados Unidos pero los continuos combates en la zona y el miedo a los terroristas han provocado que el mantenimiento no sea el mismo después de que ISIS pasara por allí. A esto se une que saquearon el lugar, llevándose parte de los equipos, y la obstrucción de una de las dos puertas que tiene la presa para liberar agua y si una de ellas no se puede abrir la segunda tampoco ya que deben funcionar a la vez. Aún más, la llegada de la primavera y el aumento de temperaturas harán en las próximas semanas que la nieve de las montañas se derrita, aumentando de esta forma la altura del agua de la presa y aumentando también el riesgo de rotura.

Las autoridades iraquíes han recomendado a la población de Mosul que se aleje unos 6 kilómetros del río Tigris, mientras que la embajada de Estados Unidos ha recomendado que se tengan preparados planes de evacuación para todo aquel que se sitúe a lo largo del río.

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El Tigris baña las ciudades de Mosul (de más de 600.000 habitantes), Tikrit (160.000 habitantes) Samarra (200.000 habitantes) y Bagdad (más de 6 millones de habitantes).

La rotura de la presa de Mosul puede causar 500.000 muertos

Los potenciales afectados se sitúan, por tanto, en millones de personas y en caso de rotura las estimaciones hablan de unos 500.000 fallecidos. Una cifra que algunas previsiones empeoran en caso de que no existen planes de evacuación adecuados. El agua llegaría a la ciudad de Mosul en menos de 4 horas y cubriría algunas zonas por hasta 15 metros de agua. Gran parte de la población de esta ciudad del norte de Irak podría quedar atrapada. A Bagdad tardaría casi dos días en llegar pero quedaría anegada casi en su totalidad.

El gobierno iraquí ha llegado a un acuerdo con una compañía italiana para tratar de poner remedio a los problemas de la presa. Sin embargo, el tiempo corre y cada minuto puede ser crucial para evitar la catástrofe que amenaza a millones de iraquíes.

Crédito de la imagen: CC-by-sa Ali Haidar Khan #Ecología #Estado Islámico