Once horas después de que explotara la primera bomba en Bruselas el pasado 22 de marzo, un grupo de 30 personas pertenecientes al colectivo neonazi Hogar Social Madrid lanzaba bengalas y botes de humo a la Mezquita de la M-30 de Madrid tras colgar una pancarta que decía: “Hoy Bruselas ¿Mañana Madrid?”.

Una semana antes, en una mezquita en construcción en Vitoria aparecieron dos cabezas de cerdo y esvásticas pintadas en las paredes con sangre del mismo animal. Sin remontarnos mucho en el tiempo, en enero, mezquitas situadas en Cádiz, Jaen y Burgos sufrieron allanamientos y pintadas como “putos moros” o “aquí rezan asesinos”.

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También en enero, las Delegaciones de Gobierno en la Comunidad Valenciana y en Madrid prohibieron manifestaciones en las puertas de las mezquitas de ambas ciudades. En Europa, en países como Alemania, República Checa, Holanda, Francia, Irlanda, Gran Bretaña o Polonia han salido en los últimos meses miles de personas a la calle contra el Islam. Sin ir más lejos, el pasado domingo en Bruselas, un grupo de 450 ultras irrumpieron en una concentración pacífica homenaje a las víctimas del reciente atentado al grito de “estamos en nuestra casa, somo hooligans”. “Flandes ha venido a ensuciar Bruselas con el desfile de 400 energúmenos fascistas”, reaccionó con enfado el Alcalde de Bruselas ante los acontecimientos.

Tras los atentados de Paris y Bruselas, la visualización de la islamofobia ha ido incrementando en Europa.

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Una manera simplista, peligrosa y analfabeta de reaccionar ante los atentados yihadistas es afirmar que Islam y #Terrorismo son un mismo concepto. Tal y como reflejan los datos de 'Global Terrorism Database', el 87% de los atentados cometidos por organizaciones islamistas entre 2010 y 2014 se produjeron en países donde la mayoría de la población es musulmana, es decir, casi 9 de cada 10 atentados cometidos por grupos yihadistas entre 2010 y 2014 tuvieron lugar en países donde la mayoría de la población practica el Islam.

Según 'Pew Research Center', en ese mismo periodo murieron más de 72.000 personas. La mitad de los ataques islamistas se produjeron en países que habían sufrido en los últimos años grandes conflictos bélicos como Irak, Afganistán y Pakistán. En estos tres estados el 96% de la población es musulmana. Curiosamente, entre 2010 y 2014, en Europa Occidental tuvieron lugar sólo 22 atentados, los cuales representan un 0,1% de los 15,818 ataques yihadistas cometidos en todo el mundo.

Tras prestar atención a estos datos, cualquier persona cabal condenaría la islamafobia y tendría clara la diferencia entre terrorista y musulmán. Preocupantemente para estados como Francia, Alemania o Noruega, partidos islamófobos están gobernando o aspirando a gobernar el país. #Atentado en Bruselas