Existen ciertos valores en nuestra sociedad como el respeto, la amistad o la igualdad que, al parecer, se están perdiendo incluso en el ámbito laboral. En la sociedad en la que vivimos, tan multicultural como avanzada, existen ciertos aspectos que parecen no haber evolucionado al mismo ritmo. Pensamos que solo en ciertas zonas del mundo se violan derechos, al igual que pensamos que solo en países muy puntuales existe desigualdad y discriminación entre hombres y mujeres, y no es así. Desgraciadamente, la desigualdad entre ambos sexos puede estar en cualquier detalle, en cualquier lugar, incluso puede estar esperando cada mañana cuando acudimos al trabajo.

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Hablamos, en su mayoría, de una desigualdad pasiva basada en pequeños actos a los que se les resta importancia. Comentarios sexistas, bromas de mal gusto o acercamientos físicos no deseados son el principio de lo que llamamos acoso sexual, el cual se encuentra más cerca de lo que creemos. Al igual que ocurre en muchos países, esta realidad tampoco estaba demasiado asumida por un sector de la población en Japón, donde el Gobierno se ha topado estos días con un dato que no es nada propio de un país que, supuestamente, se encuentra entre los más avanzados del planeta

En un estudio que vio la luz pública el pasado miércoles y que además fue elaborado por el propio Gobierno nipón, se ha confirmado que un tercio de las mujeres japonesas ha sufrido o sufre actualmente acoso sexual en su centro laboral.

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Este estudio, realizado mediante encuestas personales, recoge las respuestas de casi 10.000 mujeres de entre 25 y 44 años, de las cuales la mitad confirmaron haber recibido comentarios personales discriminatorios y degradantes contra su apariencia física o su edad, la mayoría por parte de sus compañeros masculinos. Y lo que va aún más allá: un 40% aseguró haber experimentado contactos físicos inapropiados y no deseados, y un 17% señaló que fueron presionadas para mantener una relación sexual.

Según este estudio, la gran mayoría de las víctimas guarda silencio y se niega a denunciar por miedo a represalias, al rechazo de su entorno o, simplemente, por temor a perder su empleo. Lo más curioso es que, en la mayoría de casos, el acosador más recurrente siempre suele ser el mismo: el superior inmediato, es decir, el jefe. Pero lo peor es que el final de aquella mujer que se atreve a denunciar (1 de cada 10) es casi siempre el mismo también: el despido o la ignorancia, sin recibir un mínimo de apoyo por parte de la empresa o los compañeros.

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De esta forma, volver a tener una vida normal resulta bastante complicado.

Sin duda, esta encuesta revela claramente la realidad que retratábamos anteriormente, la cual se refleja en muchos países donde la desigualdad y los abusos en el trabajo hace que nos cuestionemos si realmente queremos una sociedad así, donde miles de mujeres tienen que soportar a diario comentarios machistas y tendenciosos que atentan contra la vida privada de las mismas.

Ante estos alarmantes datos, el Ministerio de Trabajo y Salud japonés se ha comprometido a continuar fortaleciendo el papel de la mujer en el mundo laboral, ya que la diferencia entre hombres y mujeres continúa siendo abrumadora. Se trata de la primera vez que este ministerio lleva a cabo una encuesta masiva para abordar un tema de gran controversia en este país, donde las mujeres ocupan tan solo el 9% de los puestos ejecutivos de las empresas y el 9% también de los cargos parlamentarios.

Es evidente que, como Japón, existen muchos países que, aunque lideren los ránkings de tecnología más avanzada o armamento más poderoso, necesitan centrarse más en ciertas cuestiones sociales como estas para no caer en el error de mantener buenas relaciones externas mientras que en el interior de sus fronteras se aprecian problemas tan básicos y fundamentales como estos. #Denuncia