La inventiva del autodenominado #Estado Islámico a la hora de promover el terror no conoce límites, a juzgar por los últimos datos que están incendiando las #Redes Sociales como “Twitter”. En Raqqa, la autoproclamada por el Estado Islámico “capital” de su califato, tenemos un nuevo ejemplo de hasta dónde son capaces de llegar los militantes del grupo cuya filosofía de vida parece ser el #Terrorismo, que expanden ya por todo el mundo. Empezaron aboliendo cualquier vestigio de autoridad que no fuera la suya; impusieron sus propias reglas, y acabaron implantando el terror con una rigidez desconcertante, al tiempo que ejercían su voluntad sin control, tan sólo bajo el beneplácito de su propia ley.

Anuncios
Anuncios

Ahora, cuando parece que Raqqa también será liberada por los ataques que está llevando a cabo la coalición que lidera Estados Unidos y las acciones militares del ejército sirio y las tropas kurdas –como recoge “Newsweek”– el ISIS vuelve a golpear los derechos humanos más básicos al anunciar que los pocos cristianos que aún conservan la vida en la castigada población, tienen terminantemente prohibido abandonarla bajo ningún concepto. Y no sólo eso, sino que deberán portar consigo en todo momento un documento emitido por el Estado Islámico que justifique el pago de un impuesto especial emitido para evitar ser ejecutados al instante.

Se sabe que a pesar de las últimas barbaries cometidas por el ISIS contra los cristianos en el lugar, a los que consideran “cruzados” y sus enemigos, varias de estas familias aún permanecen con vida en la ciudad.

Anuncios

Un colectivo de activistas llamado “Raqqa está sufriendo en silencio” ha puesto en evidencia a través de la red social “Twitter” que “El Estado Islámico ha emitido una nueva orden para evitar que cualquier cristiano abandone la ciudad bajo cualquier concepto”, según destaca hoy “eleconomista.es”.

Requisitos para no ser ejecutado

Para no ser asesinados, los cristianos aún residentes en Raqqa –varias familias– se han visto obligados a efectuar el pago de un nuevo “impuesto” especial y a estampar su rúbrica en un “contrato” en el que se obligan a cumplir las normas de la sharia. Además, es de obligado cumplimiento portar en todo momento un “certificado” en el que se acreditaría que “están protegidos por la sharia, que pagan yizya y que tienen algún tipo de protector”, papel que desempeñarían, siempre y cuando respeten la sharia, sus antiguos vecinos musulmanes sunitas, según declaraciones de Nuri Kino, en calidad de fundador y máximo responsable de una asociación que vela por la seguridad de las minorías étnicas en Oriente Medio.

Anuncios

Así pues, se les ha prohíbe rezar en público, sólo pudiendo hacerlo en su casa y en voz baja para que nadie les oiga. Tampoco pueden exhibir símbolos religiosos, y las campanas de las iglesias deben permanecer en silencio.

Esta nueva imposición del terrorismo yihadista, no obstante, podría ser aplicable a todos los residentes en Raqqa, como sospecha Rami Abdelrahman, director y responsable del “Observatorio Sirio en el Reino Unido para los Derechos Humanos” pues la prohibición de abandonar la ciudad ha sido emitida para todos sus pobladores, incluyendo a los propios musulmanes.