El viernes 4 de marzo, el ex mandatario de #Brasil, Lula da Silva, fue titular en los diarios del país y de latinoamérica. El ex presidente fue llevado a prestar declaración ante la Policía, tras haber sido acusado de estar implicado en la causa de corrupción en Petrobras.

Dilma Rousseff, la actual presidenta brasilera, visitó el sábado a su antecesor para manifestarle su apoyo y el de los militantes del Partido de los Trabajadores (PT). Ambos se mostraron juntos frente a cientos de militantes que se habían reunido frente al domicilio de de Lula para solidarizase con él. 

La presidenta arribó al edificio Sao Bernando do Campo alrededor del mediodía, y fue recibida con entusiasmo, y con la consigna: "¡No habrá golpe!", por una multitud de manifestantes que se congregan desde ayer frente a la vivienda del ex mandatario, fundador del PT.

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Rousseff actualmente enfrenta un proceso que pretende su destitución en la Cámara Baja y el pedido de renuncia por parte de la oposición.

La relación entre Lula y Rousseff parecía haberse distanciado en los últimos meses, y el ex presidente había manifestado haber sido ignorado en algunas ocasiones por su sucesora. La prensa incluso, había especulado con la ruptura del PT. Sin embargo, ayer ambos se mostraron unidos y saludando a la multitud con el puño en alto desde la ventana del departamento de Lula. Debajo, la multitud coreaba: "Lula, guerrero del pueblo brasileño".

Pero no todos fueron gestos de apoyo. Los opositores al #Gobierno también se movilizaron en varias partes del país, llegando a haber algunos enfrentamientos físicos. En las paredes del Instituto Lula, un grafitti dejó el mensaje de la otra parte del pueblo: "Lula ladrón, basta de corrupción, la hora llegó, corrupto". 

El juez que lleva el caso de Petrobras aclaró que el interrogatorio al que Lula fue sometido, no anticipa su culpabilidad.

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La implicación del ex presidente es consecuencia de una serie de denuncias realizadas por el Ministerio Público Federal. Las denuncias implican un desvío de fondos de la petrolera del que sacó beneficio tanto Lula como el PT.