Arunachalam Muruganantham  de nacionalidad India, dejó el colegio con 14 años para trabajar y ayudar a su familia. En su edad adulta se obsesionó con fabricar una compresa que fuese perfecta para su recién estrenada esposa, pero esto le llevo a la más absoluta soledad perdiendo en el camino no solo a su amada esposa sino a familia y amigos que le dieron la espalda por  tan vergonzosa hazaña. El hombre conocido como Muruga, no cesó hasta inventar la idónea, investigación que le tuvo ocupado durante años, con pérdidas económicas incluidas. Su perseverancia ha logrado cambiar en India la vida de las mujeres que ya son miles las que se benefician de su invento.

Anuncios
Anuncios

El comienzo de esta obsesión fue  en 1998, al poco de casarse Muruga vio a su esposa esconder los trapos usados de la menstruación, sorprendido por el antihigiénico y tosco sistema. Investigó por los alrededores y supo que una minoría de las mujeres podía usar compresas.

El Gobierno indio encargo en 2011 a AC Nielsen elaborar un estudio sobre Higiene femenina. Los resultados de las encuestadas concluyeron:

El 70% ni se las puede permitir, siendo solo el 12% las que las usan, y el 88% utiliza lo que tiene a mano, hojas, ceniza  o arena. El 70% de las enfermedades de reproducción son producto de la falta de higiene en la menstruación.

En la India  el tema está rodeado de tabúes, las mujeres que tienen el periodo no pueden tocar las fuentes ni cocinar, no pueden ir a  los lugares públicos o los templos.

Anuncios

Ellas mismas se avergüenzan y ni tienden sus trapos, por lo tanto no se desinfectan.

La 1ª prueba sin éxito de Muruga (de algodón), se la dio a su #Mujer momento en que supo de que la menstruación era mensual, decepcionado pues tardaría años en lograr su reto, buscó otras alternativas, y consiguió estudiantes universitarias para la prueba, pero a la hora de darle los resultados no se presentó nadie. La imposibilidad de contar con el género femenino para sus pruebas, le llevo a hacerse su propio “útero” de plástico hecho con una botella y un tubo, que llenó de sangre animal, ahí sus conocidos le insultaban y le dieron la espalda y su mujer le dejó.

Muruga no lo dejó y a los 2 años topó con la celulosa y 4 más tarde logró fabricarlas, en una entrevista para Al Jazeera, dijo que construyó 3 máquinas como las de los grandes fabricantes y con ellas cualquier mujer puede hacérselas ella misma. Su objetivo es dar empleo a un millón de mujeres Entre las maquinas importadas que valen 460.000€ y las de él de solo 874€ hay una gigantesca diferencia y las ONG pueden comprarla y estas mujeres producir y vender el sobrante. Su invento revolucionario crea empleo pues cada máquina necesita 10 mujeres y hace 250 piezas diarias, vendidas a 13 céntimos la unidad. Muruga que recibió el premio a la innovacion, ha vendido ya 1300 máquinas y ha empezado a exportar, pero ha rechazado las ofertas para comprar sus máquinas de grandes empresas. #Enfermedades