El incremento de la actividad pirática en el cuerno de África viene directamente relacionado con el conflicto interno en Somalía que ha destrozado esa nación y le ha convertido en el prototipo de "estado fallido", el coste de vidas ya sea por violencia o hambrunas simplemente se sale de la escala, y era una derivación social lógica que las mafias y la delincuencia se convirtiera en una forma cotidiana de actuación.

Si para un pescador somalí la pesca ya no le era rentable pero asaltar un barco, saquearlo y pedir rescate por los rehenes capturados le era especialmente beneficioso ya el negocio criminal de la piratería podía atraer a todo el mundo olvidándose de la simple necesidad social.

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Dedicarse a asaltar barcos que operasen en el Indico era algo muy provechoso y el dedicarse a ello algo mucho más rentable en la devastada Somalía que seguir un trabajo honrado se tuvieran necesidades o no.

Con todo para mediados de 2008 y tras varios años "in-crescendo" de actividad bucanera las aguas del Cuerno de África eran con diferencia las más peligrosas del mundo con docenas de barcos asaltados, tripulaciones secuestradas, maltrato a los cautivos, navegantes asesinados en asaltos, perdidas millonarias, pago de rescates e inseguridad total a toda clase de navegación en la zona con el riesgo de desestabilización que tal amenaza conlleva con lo que una intervención militar se hacia necesaria. De parte de la Unión Europea esa intervención se decidió en diciembre de 2008 y se denominó Operación Atalanta.

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Los inicios. Demasiados titubeos

La participación de las armadas europeas desde el inicio de la misión fue febril con buques de Bélgica, Alemania, Holanda, Italia, Francia, España, Portugal, Gran Bretaña, Grecia, Suecia, Noruega, Finlandia, Noruega, Finlandia y Rumania. E incluso países de fuera de la unión como Colombia o Ucrania se sumaron a la misión mientras que otras naciones como China, EEUU, India o Rusia también enviaron buques a la zona pero no se integraron en la estructura de la misión.

Pese a este despliegue de fuerzas la operación renqueo mucho desde sus inicios: La ausencia de unas normas de enfrentamiento claras imposibilitó los rescates de rehenes junto con el temor de los gobiernos a sufrir perdidas, la inseguridad jurídica sobre donde y como juzgar a piratas capturados provoco que muchos fueran puestos en libertad y más al no haber denuncias por parte de victimas ni armadores, muchos buques que navegan por allí lo hacen de forma ilegal, o que los asaltos fueran en aguas internacionales impedía una acción legal eficaz.

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Con todo ello los dos primeros años de operatividad de Atalanta fueron muy mediocres y los resultados fueron muy magros para frustración de armadas y marinos enviados a la zona.

Cambiando las tornas

Pero se efectuaron cambios. Acuerdos con Seychelles y Kenya, que recibieron jugosas compensaciones, permitieron el juicio a los piratas en esas naciones, cuando el uso de la fuerza fue ordenado desde el mando operativo de la misión en vez de desde la capital de turno de cada armada los triunfos se multiplicaron, la aportación de seguridad privada a los buques, especialmente a pesqueros, cortó en seco los secuestros, los ataques contra ciudadanos de naciones implicadas eran juzgados en ellas tras ser los piratas detenidos y la operatívidad en el asalto a buques secuestrados y el rescate exitoso de rehenes libró de toda case de titubeos a la operación militar que se permitió hasta hacer incursiones armadas contra las bases piratas en tierra que también se vieron acosadas a su vez por un nuevo ejército somalí entrenado en Uganda por asesores militares de la UE. Aunque frágil  ya había en Mogadishio un #Gobierno legitimo que empezaba a quebrar la dicotomía de Somalia=estado fallido.

La estadísticas son claras en 2008 había 300 barcos secuestrados, en 2010 eran 120, en 2012 la cifra cayó a 43, en 2014 solo había 4 y en 2015 ninguno y la actividad pirática se reducía hasta un 96% desde el inicio de la misión.

Atalanta es un éxito. #Crisis #Terrorismo