El mar de Japón vuelve a ser el escenario de un nuevo desafío del régimen norcoreano hacia la comunidad internacional. Durante la mañana del jueves fueron disparados varios proyectiles de corto alcance tratándose, según informaciones, de seis misiles de corto radio de acción que habrían ido a caer al mar de Japón. Otras fuentes, asimismo, barajan la posibilidad y denuncian que pudiera tratarse de fuego de artillería como respuesta a las últimas sanciones de la #ONU.

Se abrió fuego desde la ciudad de Wonsan, sobre las 10’00 horas, donde el país tiene establecida una base naval. Según el Ministerio de Defensa surcoreano, se efectuaron “varias rondas” de disparos –o lanzamientos–, que acabaron en el mar después de efectuar un recorrido de entre cien y ciento cincuenta kilómetros de distancia, por lo que Corea del Sur ha reforzado las labores de vigilancia de su Ejército como media cautelar ante los últimos movimientos del régimen de Kim Jong-un.

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Al parecer, tales acciones de fuego suelen ser de práctica habitual en el Ejército norcoreano, y son adoptadas a modo de respuesta ante posibles amenazas del exterior o, lo que es peor, ante las acciones diplomáticas llevadas a cabo en su contra por otros países. Una práctica peligrosa la de responder con fuego a esta clase de medidas y advertencias, pues pone nuevamente de manifiesto hasta dónde estaría dispuesto a llegar el régimen comunista ante el menor atisbo de amenaza exterior, sea real o ficticia.

Sea como fuere, esta nueva acción belicista de Corea del Norte ha sido interpretada por la mayoría de países como una clara respuesta del régimen ante las duras sanciones a las que Naciones Unidas ha dispuesto someterle. Sanciones, por otra parte, destinadas a impedir que el régimen norcoreano continúe desarrollando un programa nuclear que, a ojos de la comunidad internacional, y especialmente de #Estados Unidos, podría ir claramente enfocado a potenciar el uso armamentístico nuclear del país, con los riesgos que ello supone.

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Sobre todo teniendo en cuenta que Corea del Norte continúa siendo uno de los regimenes más opacos y aislacionistas del planeta, y la absoluta falta de información acerca de sus intenciones hace disparar de inmediato todo tipo de alarmantes conjeturas.

Incluso China, un proveedor habitual de Corea del Norte, ha dado apoyo en esta ocasión a las duras medias tomadas por Naciones Unidas, en lo que cada vez con mayor claridad parece atisbarse como una nueva amenaza nuclear proveniente de un país del que, a pesar del escepticismo ante una acción de tal magnitud, cada vez se duda menos de que fuese capaz de lanzar sus misiles nucleares contra Estados Unidos, que no ha dudado en calificar el comportamiento del régimen comunista como una clara “amenaza mundial”. De hecho, existen serias dudas acerca de cuál es el alcance real de la capacitación nuclear del país y, sobre todo, de si estaría dispuesto a utilizarlas, lo cual inquieta enormemente tanto a los ciudadanos como a los mercados financieros de todo el mundo.

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#Denuncia