Amaneció y salieron los primeros rayos del sol de una mañana fresca. Como un día normal, la gente empezó a salir de sus casas para dirigirse a sus trabajos, o a sus colegios, o al aeropuerto para emprender un viaje de trabajo, de vacaciones o de luna de miel. Parecía que todo iba a ser como los demás días del año. No había sospecha alguna de que terminase como al fin fue. Ya que teniendo en cuenta la multitud de amenazas que hay en el mundo, uno ha de suponer que puede pasar cualquier cosa y en cualquier momento, en el más inesperado concretamente, porque, es muy posible que el destino no te tiene deparado terminar el día en tu casa, sano y salvo junto a tu familia.

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Este no fue el final del día 22 de marzo de 2016 de las siguientes personas, todas ellas victimas de los atentados de Bruselas, algunos tuvieron suerte y se recuperaron, otros nos han dejado. 

Léopold Hecht, un joven belga de 22 años, fue gravemente herido durante el atentado en la estación de metro de Maelbeek, y murió posteriormente. Hecht, estudiante de Derecho en la Universidad de Saint-Louis, Bruselas, fue recordado en el perfil de Facebook de la facultad en una nota firmada por el rector, Pierre Jadoul. La madre del joven estudiante afirmó a los medios belgas, que van a donar sus órganos porque "es la decisión que habría deseado tomar él mismo", para "salvar una vida o ayudar a alguien".

Nidhi Chaphekar, una mujer de 45 años de origen indio, con el rostro ensangrentado, la mirada atónita y la ropa rasgada fue una de las protagonistas de la foto icónica de los atentados.

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Esta azafata de la aerolínea Jet Airways, que tiene dos hijos, un niño y una niña, se disponía a embarcar en el momento del atentado y ahora se recupera en un hospital belga de las heridas sufridas. El día del atentado su esposo en india pudo comunicarse con la embajada y saber sobre ella y su estado.

Sebastien Bellin, ex jugador de baloncesto, 37 años y 2,06 metros de altura, relató cómo sus “115 kilos salieron volando en el aire como si fuera una almohada de plumas” al producirse la segunda bomba en la capital belga. En su cabeza, sólo rondaba una idea: “No quería que mis hijas creciesen sin un padre”. Fue hospitalizado y se recupera de sus heridas.

El misionero de Boston, Mason Wells, había estado presente en los atentados de París y Boston, se encontraba en el aeropuerto de Bruselas durante la primera explosión. ”Bendecido por dios”, así lo clasifica su padre, el joven misionero se encuentra recuperándose de las quemaduras en su cara y las heridas de su cabeza en un hospital de la ciudad.

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Una peruana de 36 años, Adelma Tapia, se encontraba junto a su familia esperando abordar un avión a Nueva York cuando sucedió el primer atentado, ella falleció, pero sus hijas y su esposo, Christopher Delcambe, se encuentran recuperándose en un hospital. Su hermano confirmo su fallecimiento en las redes sociales “Es muy complicado describir el dolor que sentimos en casa, pero es más difícil todavía entender la forma en la que el destino arrebata la vida a un ser querido. No puedo resistir a este ataque yihadista que nunca entenderemos". Adelma cocinera de profesión planeaba abrir un restaurante en la capital belga.

Javier Sellan un joven bilbaíno trabaja desde hace 5 meses en una consultoría justo en frente de la estación Maelbeek, dónde sucedió la segunda explosión, Javier pasaba por la boca del metro cuando escucho la explosión, iba a encontrarse con dos compañeros que resultaron ilesos. Javier afirma que se había acostumbrado a vivir con los soldados ahí, y que nunca esperó que sucediera algo así. #Terrorismo #Estado Islámico #Atentado en Bruselas