Hay casos en que los hijos parecen la versión en pequeño de sus padres, hay otros casos en que son totalmente diferentes. Este último caso es la historia de hoy, el hombre protagonista de esta historia es Jason Thompson.

Jason tiene treinta y nueve años y es canadiense. Él estaba con su hijo en Toronto cuando fueron a coger el autobús, se subieron a él y todo iba muy bien hasta que el conductor del autobús frenó bruscamente y avisó a todos los pasajeros que se encontraban dentro de que no se moviesen.

Jason, sin saber por qué el autobús había frenado a medio recorrido, pidió si su hijo y él podían bajar, pero el conductor les contestó que no podían bajar y cerró todas las puertas para que nadie pudiese abandonar el vehículo.

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Aproximadamente diez minutos más tarde subieron al autobús dos policías y lo primero que hicieron fue dirigirse directamente a Jason para preguntarle si era su hijo el niño que le acompañaba en el autobús. En cuanto Thompson oyó la pregunta les respondió firmemente un “por supuesto”, pero seguía sin saber qué era lo que estaba pasando y qué problema había con que viajara con su hijo.

Después de hacerles esta pregunta, los policías llevaron al padre y al hijo a la parte trasera del autobús, allí les explicaron que el motivo por el que habían parado el autobús y por el que les habían hecho esas preguntas era porque habían recibido una llamada de un posible secuestro.

El porqué de creer que su hijo era un niño secuestrado era porque el padre tiene un tono de piel mucho más claro que su hijo y además no se parecen físicamente.

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Jason tuvo que dar explicaciones muy detalladas de por qué su hijo era más moreno que él, ya que él es albino pero tiene ascendencia jamaicana, igual que su mujer. Además tienen antepasados indios.

Todo este revuelo empezó porque su hijo no había heredado la piel blanca que tenía él pero sí el tono de piel más oscuro que tenían sus abuelos. Los agentes rápidamente se disculparon por el malentendido y el autobús pudo seguir su recorrido con normalidad. #Niños