En apenas media hora se vendieron todas las entradas para el concierto que ha ofrecido el conocido grupo de rock “Eagles of the Death Metal” en la Sala Olimpia de París. Y es que la actuación del grupo merecía la pena, pero también era del todo necesaria. Lleno total, apoyo total. Francia reaccionó con valentía y entusiasmo al adquirir las entradas, demostrando su más absoluto rechazo al extremismo del #Terrorismo, a quienes desean que las voces callen para siempre y a todos aquellos que han apostado porque las bocas permanezcan cerradas ante la sinrazón. Francia, Europa, el mundo entero, se manifestó así. Con corazones dolidos, pero con la serenidad que sólo proporciona el más incondicional de los respetos: el respeto a la Vida y a la #Libertad.

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Fueron recibidos como nuevos héroes, al aparecer en el escenario entre aplausos y una gran ovación por parte de los asistentes, entre los cuales había varios de los supervivientes al atentado del pasado 13 de noviembre, algunos aún portando muletas,  en la tristemente célebre Sala Bataclán. Un atentado que segó noventa vidas al ritmo de “Kiss the Devil”, que no sonó en esta ocasión, hasta que la música calló. Un infame acto de violencia gratuita que sumió a París en el más completo caos durante semanas, y del que apenas empieza ahora a reponerse.

La emoción era evidente entre los músicos y el público, cuando a las 21’15 horas empezaron a sonar los primeros acordes de “París s’éveille” (París se despierta). Otros temas a continuación, como “Let’s take a moment to remember” y “Don’t be scared” marcaron la noche con un claro mensaje flotando en el ambiente; un mensaje que supo expresar muy bien el primer ministro francés, Manuel Valls, cuando lanzó al aire unas horas antes el siguiente párrafo en la red social de Twitter: “Eagles of the Death Metal: continuad viviendo, continuad tocando. En homenaje a las víctimas, un canto por la libertad”.

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Y es que después de transcurridos tres meses desde el funesto atentado que conmocionó al mundo, la Cultura de la Libertad resuena por encima de los disparos de los kalashnikov, y lo hace con voz alta y clara, a ritmo de buen concierto. Un concierto que jamás acabó, y al que un Jesse Hugues (líder de los Eagles of the Death Metal) profundamente emocionado, junto a sus compañeros, quiso poner un final feliz. En nombre de Francia, en nombre de la Vida, en nombre de la Libertad. #Conciertos