Albert Woodfox el reo que estuvo en aislamiento en una cárcel de Luisiana en #Estados Unidos ha hecho un camino largo, desde su celda de 5 metros cuadrados hasta esta semana  que se encuentra en libertad y ya en casa con los suyos. Woodfox que ha estado 43 años de su vida en aislamiento, sin contacto con nadie, de ningún tipo, por “robo a mano armada”salió esta misma semana cuando cumple 69 años.

Algunas organizaciones califican la condena de “tortura”dicen que ningún preso ha cumplido tanto en aislamiento como Woodfox en las cárceles de Estados Unidos.

En 1972 año en que empezó el aislamiento de Woodfox, estaban en la guerra fría y los países se amenazaban, y el presidente todavía era Richard Nixon, y a su salida gobierna el país un presidente de color, la TV es en color, y que decir de los móviles, internet, etc.

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 En general debe ser como venir del pasado.

 Woodfox que ahora tendría que enfrentarse a otro juicio por presuntamente dar muerte a uno de los guardias de la cárcel, pero el juez según pone en la orden ha decidido darle la libertad, ha tenido en cuenta su salud, la edad que tiene y que no había garantías para que fuese un “juicio justo”. El caso ha creado una controversia y varios magistrados han rechazado los cargos por asesinato, por alegaciones de prejuicio racial en el proceso.

En un comunicado de sus abogados dicen que él quería verse en el juicio para demostrar que era inocente (como lleva defendiendo desde que sucedieron los hechos) pero su edad y su salud han dado fin al proceso.

La muerte del guarda de prisiones Brend Miller, que tenía 23 años, fue atribuida a tres de los presos, todos de color, conocidos como “los 3 de Angola”.

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La cárcel donde se encontraban estos 3 presos, fue apodada con este nombre, porque los esclavos africanos que trabajaban en las plantaciones provenían de ese país, las mismas plantaciones donde después se situó la prisión, que el rio Misisipi rodea por 3 lados.

Woodfox recurrió la pena 2 de las veces con éxito, La fiscalía lo condenaba nuevamente y  Burl Cain Director de la prisión, manifestaba que era muy peligroso, y que tenía que estar aislado, en una celda minina y sin ventana.

Así paso 23 horas diarias solo, con limitación de visitas y sin poder participar en ninguna actividad ni siquiera religiosa. Confeso en una entrevista en 2015, que había visto que otros presos se cortaban los testículos, porque no podían más y le daba miedo que le sucediese a él. #Racismo #Derechos Humanos