Antes de la cumbre política de la #Unión Europea en relación con los refugiados, Estados Miembros del Este de Europa están llevando a cabo una política fronteriza común contra la canciller alemana #Angela Merkel. Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia (Grupo Visegrád) se reunieron ayer en Praga con representantes de Macedonia para hablar sobre el asunto y pensar cómo se podría aislar la frontera con Grecia para cortar la denominada "Ruta de los Balcanes". El Ministro de Exterior de Luxemburgo, Jean Asselborn advirtió que los cuatro países que forman el Grupo Visegrád quieren formar en la política de refugiados una "alianza de disidentes".

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Así, Angela Merkel reaccionó alarmada, diciendo al Stuttgarter Zeitung: "pretenden construir una alambrada en Macedonia, que no es un Estado miembro de la UE, para no tener que preocuparse de la inmigración, de modo que se aísle la frontera griega, creando allí una gran crisis", eso no sólo sería un comportamiento antieuropeo, sino que además no resolvería nuestros problemas.

El político checo Bohuslav Sobotka había dicho antes del encuentro que en el caso de que Grecia y Turquía no pudiesen controlar el flujo de refugiados, existe la posibilidad de contrarrestar la inmigración a través de las fronteras de Macedonia y Bulgaria, evitando que así pasen por sus países. El Grupo Visegrád pretende acordar el apoyo a Macedonia y Bulgaria a través de las fuerzas armadas y agentes fronterizos.

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Desde el Gobierno griego se teme que Macedonia cierre sus fronteras, de modo que la mayoría de los refugiados se queden aislados en Grecia.

Macedonia, por su parte, está construyendo, en estos momentos, en su frontera del sur una segunda frontera reforzada con alambre de púas. El jefe del gobierno eslovaco, Robert Fico, dijo que Alemania ha cometido un error con su política de "Bienvenida" y que ahora quiere obligar a los demás países a "pagar las consecuencias". Por su parte, el jefe del gobierno húngaro ha anunciado que van a reforzar aún más sus dispositivos fronterizos. El Ministro de Exterior de Luxemburgo, Asselborn, manifestó, al margen de un encuentro entre ministros de exterior de los Estados Miembros, que los cuatro países habían experimentado en el pasado la solidaridad. De este modo, opina que ahora no deberían aislarse y para evitarlo piensa que se debe celebrar un debate en Bruselas sobre el tema.

Por otra parte, la impresión de un conflicto entre Alemania y Francia con respecto a la política de refugiados ha tenido también que ver en la reacción del gobierno alemán, ya que Manuel Valls anunció durante el fin de semana que Francia iba a romper su promesa con respecto al número de refugiados que iba a acoger el país de ninguna manera (las cifras estaban en torno a unos 20.000 y 120.000 refugiados). De este modo ha respondido el portavoz del Gobierno alemán, Steffen Seibert, que Francia debía mantener su compromiso de acoger a este número de refugiados, así como sus obligaciones.