Eco ha muerto. "Se fue un maestro" era la repetición en boca de más de un millar de personas que ayer asistieron al funeral del escritor, semiólogo y periodista Umberto Eco (Alessandria, 1932) a los ochenta y cuatro años. En el patio del Castillo Sforzesco, uno de los lugares predilectos del autor con siete siglos de historia que hoy acoge una pinacoteca y varios museos, se reunieron políticos, editores, autores, estudiantes y milaneses de a pie para despedir a uno de los hombres más importantes de Italia.

Doctor en filosofía y letras por la Universidad de Turín, obtuvo el título con su investigación sobre el problema estético en Santo Tomás de Aquino.

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Tras él queda un incalculable número de ensayos sobre los cambios de nuestro mundo contemporáneo, críticas literarias y novelas de fama mundial como "El nombre de la Rosa", llevada al cine por el director francés Jean-Jacques Annaud. Su última novela "Número Cero", es una espectacular trama sobre periodismo, comunicación y corrupción en el poder.

El funeral de Eco fue breve y laico, nada de Iglesias ni sacerdotes pero si transmitido en directo por la RAI, la televisión pública italiana. Entre los asistentes se encontraban el actor y director Roberto Benigni, el editor Mario Andreose quien junto a Eco fundaron la editorial "La Nave de Teseo" para revelarse contra la fusión de Rozzoli y Mondadori. También estuvieron presentes el alcalde de Milán Giuliano Pisapia, el rector de la Universidad de Bolonia Francesco Ubertini quien anunció que la apertura del nuevo año académico estaría dedicada a la memoria de Eco, el ministro de Cultura Dario Franceschini y la titular de Educación Stefania Giannini.

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Y es que Eco era un grande. Con una bibliografía interminable y una lengua tan educada como sarcástica, los chistes eran pan de cada día en el semiólogo. Eco recibió tantos reconocimientos que se pierde la cuenta, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias, el título de doctor Honoris Causa en treinta y ocho universidades (entre ellas Lieja, Madrid, Tel Aviv, Atenas, Varsovia, Berlín, Sevilla o Buenos Aires), caballero Gran Cruz de la Orden del Mérito de la República Italiana y la Orden de las Artes y las Letras de Francia. Sólo le faltó el Nobel, al cual fue propuesto en diversas oportunidades. Al son del "atrio della Rocchetta", Italia despidió a Eco tras no poder ganarle a un cáncer de páncreas con el que luchó durante dos años. #Libros #Famosos