Continúan dándose movimientos militares estratégicos en la zona del Mar Meridional de China, un territorio que ya de por sí reviste un elevado nivel de incertidumbre e inestabilidad. Esta situación de #Crisis podría verse acrecentada, ahora, ante las nuevas maniobras del gigante asiático, que ha efectuado un despliegue aéreo de aparatos de combate en la isla de Woody, situada en el archipiélago formado por las islas Paracel. Así lo recoge, al menos, una información proveniente de la cadena americana “Fox News”.

Además, dicha cadena también ha alertado de movimientos en la mencionada isla Woody por parte del ejército chino, lo cual se contradice abiertamente con las últimas declaraciones del representante diplomático del país asiático.

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Wang Yi, que hoy se reunía con su homónimo estadounidense John Kerry con el propósito de acercar posturas e intentar alcanzar un consenso al respecto entre ambos países, no ha resultado ser del todo convincente a los ojos de un desconfiado Kerry. Según declaraciones de Wang Yi en Washington, “tanto China como #Estados Unidos y los países de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) se han comprometido con la no militarización”. La posicición de Kerry era clara: “Queremos poner fin a la expansión y la militarización de lugares ocupados. Creemos que todo el mundo se beneficia de una verdadera desmilitarización”.

Y es que la cada vez más incrementada presencia del ejército y de material militar en la zona, incluyendo también ahora aviones de combate como el J-11 o el JH-7, no va a ayudar a que las tensiones, cada vez más evidentes ente Estados Unidos y China, acaben disminuyendo o relajen su tono.

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Todos recordamos con cierta desconfianza las declaraciones del #Gobierno chino en enero pasado, al considerar como una “deliberada provocación” el hecho de que un navío militar con pabellón estadounidense transitase las aguas de la zona que, por otra parte, constituye un lugar de circulación para el comercio internacional de especial relevancia.

La postura de China al respecto es que goza de derechos históricos sobre la zona de conflicto, habiendo llegado al extremo de construir varias islas artificiales que le ayudarán a reivindicar su derecho soberano, en clara disonancia con los mencionados Filipinas y Vietnam, pero también con otras naciones como Malasia o Brunei, que del mismo modo apelan a sus derechos soberanistas. Estados Unidos, por su parte, defiende la libre circulación por dichas aguas, que considera sujetas a la libre navegación, y de vital importancia para “el comercio pacífico”, siempre y cuando no se traspasen los límites territoriales.

Ahora sólo falta que todas las partes se pongan de acuerdo en cuáles son esos límites. Por lo pronto, las declaraciones del representante asiático no se corresponden con los hechos y, según sus propias e intrigantes palabras, “…es importante evitar cualquier error de cálculo…”, con lo cual, pensamos, la crisis dista mucho de haber concluido.