Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha presentado hoy el Informe Anual 2015, elaborado por la sección española de la organización, y que ofrece un análisis exhaustivo del estado de la #Libertad de prensa en el mundo.

El informe analiza la libertad de prensa por áreas geográficas, desgranando también las situaciones específicas de cada país. Así, denuncia los devastadores efectos del yihadismo en Oriente Medio, donde 24 periodistas fueron asesinados el año pasado. Como consecuencia de la violencia de Daesh en Siria e Irak, estos países resultan los más mortíferos para los profesionales de la información, ya que, además de la peligrosidad por los conflictos en la región, los terroristas encuentran en su secuestro o asesinato de periodistas una manera ‘secuestrar’ a la opinión pública y difundir el terror por todo el mundo.

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Otro dato alarmante llega de África, donde la cifra de periodistas asesinados en 2015 fue el doble que el año anterior. Sudán del Sur se cobró siete de las 13 víctimas totales, y el resto ocurrieron en Somalia, Mozambique, República Democrática del Congo y Kenia. No obstante, RSF señala que el aumento de los asesinatos no es el único motivo de preocupación, sino el auténtico apagón informativo en países como Eritrea, Somalia, Sudán del Sur o Guinea Ecuatorial, donde se cierran medios de comunicación y se persigue y detiene a sus trabajadores.

En América, 21 periodistas fueron asesinados (8 en México, 7 en Brasil, 4 en Honduras y 2 Guatemala). Además, el informe apunta que otros países como Venezuela, Colombia y Cuba siguen violando aspectos del Derecho internacional relacionados con la libertad de información.

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En cuanto a Europa, el informe de RSF pone de relieve las restricciones a la libertad de información en democracias consolidadas. Como ejemplos, la  Ley de Seguridad Ciudadana (llamada popularmente ‘Ley Mordaza’) aprobada en España, que “legaliza una serie de imperativos que obstruyen la libertad de información, expresión y manifestación con graves multas tanto para periodistas como para los ciudadanos”, o la Ley de Inteligencia que permite a Francia  “espiar las comunicaciones de cualquier persona que entre en contacto con alguien bajo sospecha, permitiendo interceptar mensajes y correos electrónicos entre periodistas y sus fuentes”.

En el caso de Alemania e Italia, los problemas no aparecen en forma de legislación sino de tolerancia social. El informe señala que varios periodistas fueron víctimas de ataques y amenazas por parte de grupos xenófobos o del crimen organizado. Por otra parte, los profesionales de la información que cubrían la información sobre los refugiados en Hungría y Croacia sufrieron abuso de autoridad.

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Clasificación mundial

Este informe complementa la clasificación mundial de RSF, que evalúa la libertad de información en 180 países a través de indicadores como el pluralismo de ideas reflejadas en los medios, la independencia de los medios de comunicación con respecto a los poderes públicos, la transparencia, las agresiones y las condiciones en las que se desarrolla la labor informativa, entre otros.

Los países nórdicos se sitúan a la cabeza: Finlandia repite como país más seguro para el trabajo periodístico, mientras que Eritrea (lleva ocho años siendo el estado peor clasificado del ranking), Corea del Norte, Turkmenistán, Siria y China son los países con menos libertad de prensa. España se sitúa en 33ª posición y Estados Unidos en la 49ª. #Derechos Humanos