Muchas han sido las personalidades que, a lo largo de la historia, han luchado por una sociedad donde la #Educación fuese el pilar central en todas partes del mundo, mientras que otros miraban para otro lado. Como en otras muchas ocasiones, es Europa la que ahora mira para otro lado. Sin embargo, una joven de tan solo 18 años continúa luchando y presionando para que no haya ni un solo niño en el mundo al que le falte una enseñanza digna y de calidad. Su nombre es Malala Yusafzai, ganadora del Premio Nobel de la Paz en 2014. El pasado domingo, Malala afirmó que hará todo lo que esté en su mano para que los líderes mundiales que se reúnen hoy mismo en la cumbre 'Apoyar a #Siria y a la región' en Londres, participen en la entrega de 1.400 millones de dólares para permitir el acceso a una educación justa y de calidad para los niños sirios refugiados.

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El objetivo de esta joven pakistaní es que su propuesta llegue a la mayoría de jefes de Estado y ministros de todo el mundo que se concentraran en dicha conferencia con motivo de la recaudación de fondos para las crisis humanitarias causadas por la guerra en Siria. "Me he reunido con muchos niños sirios refugiados y no me puedo olvidar de ellos. La idea de que no puedan ir a la escuela es tremendamente estremecedora. Aún podemos ayudarles, aún podemos protegerles. Necesitan escuelas, libros, profesores. Esa es la forma en la que podemos proteger el futuro de Siria", destacó Malala.

Todo esto y mucho más será lo que defienda esta joven en Londres en nombre del derecho a la educación, un derecho humano reconocido para todos los niños y niñas del mundo. Junto a ella estará Muzun al Melehan, una adolescente siria que en breve entrará a estudiar en la Universidad.

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Ambas se conocieron en el campamento de refugiados de Zaatari, en Jordania, el año en que Malala consiguió el reconocimiento del Nobel por su lucha en defensa de los más desfavorecidos. En la cumbre también se tratará la contribución de cada Estado a esta crisis humanitaria, y para ello serán las agencias de la ONU las que reclamen a los Estados los 7.730 millones de dólares para ayuda humanitaria en Siria, así como los 1.200 millones de dólares para reducir y enfrentar el impacto del conflicto.

Esta conferencia llega en un momento de gran hostilidad en muchas zonas del planeta a causa de la crisis migratoria de los refugiados. En los últimos tres días han sido más de 3.100 los turkmenos y árabes sirios que han cruzado la frontera hacia Turquía huyendo de los ataques de las fuerzas gubernamentales al norte de Latakia, en la rivera del Mediterráneo sirio. Ante esta situación de extrema pobreza y hambruna que sufre tanto la población siria que se mantiene en el país como aquella que huye, al Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos no le ha quedado más remedio que advertir del enorme crimen de guerra humanitario que supone el dejar morir de hambre a civiles sirios, lo cual debería "ser perseguido y no estar cubierto por ninguna amnistía vinculada al fin del conflicto", según declaró en Ginebra, donde se están celebrando las conversaciones de paz bajo los auspicios de la ONU.

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Recordemos que son más de 700.000 los niños que continúan viviendo como refugiados en condiciones extremas en los campamentos de Jordania, Líbano y otros países de la región. Además de no tener apenas comida ni un techo propio que les proteja, también se encuentran sin escolarizar. ¿Qué futuro queremos dejarles a estas próximas generaciones? La educación no es un privilegio, es un derecho conseguido por todos y para todos.