La polémica está servida. Mientras que la semana pasada un millón de personas salieron a las calles en distintas ciudades de Italia para pedir que el país finalmente legalice las uniones entre homosexuales, ahora ha tenido reacción. La otra parte también ha salido a las calles y ha organizado una gran manifestación. 

Las familias católicas también se han manifestado y en este caso ha sido en contra del matrimonio gay y a favor de la familia tradicional. Presionan al Gobierno italiano, presidido por el primer ministro socialdemócrata Matteo Renzi, para no aprobar esta ley. Por ahora, la norma ha comenzado a debatirse en el Senado.

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Es una de los compromisos pendientes del Ejecutivo de Renzi y uno de los que más problemas genera, incluso en el seno de su mismo partido. 

El joven primer ministro, antiguo alcalde de Florencia, entiende que la legalización de las uniones civiles homosexuales es una cuestión de dignidad y de justicia y asegura que trabajará y concentrará en ello todos sus esfuerzos. 

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El estrepitoso fracaso de la Unión Europea para acabar con el drama migratorio #Religión #Derechos Humanos