Como cualquier acontecimiento importante en cualquier lugar, genera posturas positivas y negativas. Por lo tanto la visita del Papa Francisco a México como suceso relevante para los mexicanos por ser un pueblo de mucha fe, hace surgir sentimientos positivos en la mayoría de los mexicanos, quienes ven esta visita como un regalo de consuelo, de apoyo ante todas las situaciones negativas que los propios gobiernos tanto federal como estatales han generado en ese gran país.

La gente se entusiasma tanto que quiere que el Papa sea portador de la paz que tanto se anhela en regiones específicas; portador de consuelo ante las injusticias que viven; que sea la voz que por fin inyecte conciencia a la inconsciencia de sus gobernantes.

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Y todos estos anhelos hacen que se unan muchedumbres a recibir al Santo Padre; hacen que resurja de su interior esa creatividad que los caracteriza que ha hecho que compongan himnos en su honor (se pueden escuchar en internet) y que no falte su característica y alegre música de mariachi para alegrar este significativo acontecimiento. 

Lo negativo de la visita: por lo pronto ya se ha manifestado descontento por parte de Donald Trump un no tan grato vecino de los mexicanos, el cual como era de esperar lanza comentarios negativos ante esta visita, diciendo que han arreglado para que el papa se reúna con los emigrantes en la ciudad fronteriza de Juárez Chihuahua para que la situación se mantenga como está, según él, para que México siga ganando una fortuna y Estados Unidos perdiéndola.

Y con estos comentarios del citado personaje, sólo podemos confirmar lo que en manifestaciones anteriores ha demostrado: que su interés por el lado humano es poco porque todo lo ve en pérdida y ganancia de dinero y no en pérdida o ganancia de dignidad o sufrimiento de las personas. 

Y con estos comentarios destaca que olvida que la mano de obra de mexicanos que tanto desprecia es la que mantiene un buen porcentaje de la economía de E.U.

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y también o no sabe de su historia o carece de memoria puesto que durante la segunda guerra mundial, Estados Unidos, al enviar a la mayoría de su población masculina a participar en la guerra, dejó el país sin mano de obra y por lo tanto fue el propio gobierno estadounidense el que convocó a los hombres mexicanos a ir a trabajar en diferentes sectores. Y desde entonces el mexicano a colaborado en el fomento de su economía.

Así que aclarando esto, sería mejor que Trump pida al Deberes de la iglesia que rece porque no se le vaya la mano de obra mexicana y latinoamericana en general, porque si no, se les desploma su economía.

También privaría a los estadounidenses de disfrutar de la gastronomía mexicana que bien que han aprendido de ella y hasta retomado como propio mucho de ella porque sin duda que nutre y alegra más su paladar que sus hamburgueserías más famosas.

Y olvidando los comentarios negativos y poco constructivos que hacen personajes tan poco promotores de la paz como Trump, quedémonos mejor con lo positivo que dejan estas visitas del sucesor de San Pedro que siempre provocan ilusiones positivas que desencadenan actos de solidaridad y armonía.

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Que Dios le de el don de entendimiento para comprender los mensajes del Papa a los gobernantes y a su actual presidente para que saquen del bache en que han metido a este país. ¡Viva México! y ¡Viva la vista del Papa a tierra Azteca!  #Papa Francisco #Religión #Emigración