La visita del #Papa Francisco a México comenzó como un viaje histórico y continúa siéndolo. Incluso desde antes de llegar, porque después de despegar de Roma, la primera escala del pontífice argentino fue en Cuba, donde se encontró con el patriarca de la Iglesia ortodoxa en un abrazo sin precedentes y en un nuevo gesto de la diplomacia de Jorge Bergoglio. 

Ya en México, el obispo de Roma se ha podido dirigir a los cientos de miles de fieles que se han acercado a saludarle y a rezar en las distintas misas que ha celebrado. Ha tenido encuentros en grandes ciudades y también en algunos de los lugares más peligrosos y discriminados, además de en un hospital en el que llevó cariño a los enfermos. 

El primer papa latinoamericano de la historia tiene un especial aprecio por México y, precisamente por eso, en esta visita histórica ha dicho con su característica claridad cómo podría solucionarse la situación del país, cuya amenaza principal es el #Narcotráfico y la violencia, además de la inmigración clandestina.

Anuncios
Anuncios

Por eso, Francisco ha deseado que México sea un país en el que no sea necesario emigrar para tener una buena calidad de vida. Tampoco quiere que los mexicanos huyan del país por la amenaza de quienes son "traficantes de la muerte".  

Jorge Bergoglio quiere un país en el que se pueda vivir en paz, en el que las personas puedan trabajar sin ser explotadas, en el que no existan la violencia y pobreza. Sobre todo, el pontífice argentino desea que en México no se vean forzados a llorar y a sufrir todos los hombres, mujeres, jóvenes y niños a los que destruyen los narcotraficantes. Como es habitual en sus discursos, son los más desfavorecidos los verdaderos protagonistas -los enfermos, los marginados, los inmigrantes-.

En el momento de buscar responsables, el papa también cargó contra la jerarquía católica mexicana.

Anuncios

En concreto, pidió a los obispos y altos cargos religiosos del país que no le quiten importancia a la lucha contra el narcotráfico. El narcotráfico es, para el papa Francisco, "como una metástasis que devora". 

A los jerarcas también les pidió que sean "obispos de mirada limpia, alma transparente y rostro luminoso" en lo que se ha interpretado como una dura reprimenda. Les ha animado a no tener miedo a la trasparencia y les ha recordado que "no se necesita de la oscuridad par trabajar". Una de las frases más duras que sentenció el papa a los obipos fue: "Si tienen que pelearse, peléense. Si tienen que decirse cosas, díganlas. Pero como hombres, a la cara". 

Pero no todo fueron malas palabras. Como es habitual, las palabras más críticas de Jorge Bergoglio se dirigen a los altos cargos, a los mandatarios y jerarcas. Mientras tanto, ante los fieles mostró un discurso más cariñoso, emotivo y enérgico con el que subrayó la gran cantidad de virtudes y fortalezas que tiene el publo mexicano, que pasa por su riqueza cultural, lingüística y sus tradiciones. 

El papa pide que la Iglesia acoja a "todos los pecadores"

Los católicos de Italia se manifiestan para impedir el matrimonio homosexual