Hace unos meses, un empresario de Melaka en Malasia, viajó a Taiwan. Allí este empresario vio algo inusual, un gofre en forma de pene y relleno de una salchicha. Pensó que hacer esto en su negocio le abriría muchas puertas y su negocio aumentaría, porque allí funcionaba y tenía mucho éxito.

Lo que no sabía era lo que se iba a encontrar al hacerlo en Taiwan. Empezó a hacer los mismos gofres, con forma de pene y rellenos de salchichas, pero no tuvo la acogida que él pensaba. Todos sus clientes se indignaron, no querían comerse ese gofre con esa forma. Podría haber mejorado sus gofres cambiando ingredientes o haciendo formas más comerciales, ya que es raro que alguien quiera comprar algo con una forma más bien erótica a no ser que sea para una despedida de soltero o soltera.

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Sería un mercado en el que sí funcionaría algo así.

Pero en el mercado en el que se movía él no funcionó, sus clientes dejaron de comprarle gofres y sus beneficios con este nuevo gofre fueron inexistentes. Tal era la indignación generalizada que había en el mercado que las autoridades de Melaka prohibieron la venta de este producto. El empresario se ha excusado diciendo que sólo le pareció interesante venderlos porque lo había visto en su viaje a Taiwan.

Este tipo de productos sí que los podemos ver por algunas calles de Japón. Por internet se han visto miles de fotos de una heladería japonesa que vende helados de cucurucho con forma de pene. La tolerancia con este tipo de productos depende de la educación que nos hayan dado en nuestro país, en España tampoco se vería normal que alguien hiciese productos con forma de pene, vagina o pechos, a no ser que fuese para una despedida de soltera o soltero.

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Hay comercios especializados en ellos, pastelerías eróticas, pero, en el caso de este empresario, este producto no le ha funcionado porque quería venderlo para cualquier perfil de persona. La sociedad de algunos países no quiere que vendan gofres en forma de pene en un mercado al que van con sus hijos o sus nietos. #Cocina