Las condiciones, consensuadas con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, han sido presentadas al resto de dirigentes de los países europeos esta tarde y se espera que, si éstas son aceptadas, el #Referéndum británico se celebre el próximo 23 de Junio. Las perspectivas son buenas, según Tusk, ya que el resto de países no tienen alternativa a la negociación con su socio británico. Esta afirmación ha sido puesta en entredicho por fuentes de Bruselas ya que, a pesar de que los puntos conflictivos de la propuesta británica se han reducido a tres áreas principales, estas condiciones suponen un gran golpe a las bases de la UE.

Entre ellas se encuentran el papel de Reino Unido en los tratados, ya que pretende ser excluido de algunos principios de la Unión, como por ejemplo dar el privilegio a los parlamentos nacionales de no cumplir con ciertas legislaciones comunitarias.

Anuncios
Anuncios

Otras medidas presentadas se refieren a la posibilidad de que ciudadanos europeos que vivan en otro país de la Unión no tengan acceso a ayudas sociales en sus primeros años de estancia, o que los países que no adopten el #Euro sean beneficiarios de los mismos privilegios que los miembros de la eurozona.  Por último y aunque irrelevante en términos de contenido, el golpe de gracia a la UE se refiere a no acuñar el lema `por una unión cada vez más estrecha ´, dejando clara la dimensión de las relaciones que Reino Unido concibe con sus aliados.

Estas medidas engloban, sobre todo, un valor simbólico y atacan los esfuerzos comunitarios para lograr una unión no solo económica, sino también social y política. Reino Unido siempre ha mostrado reticencias a delegar soberanía en el nombre de una Europa más fuerte y unificada, corriente compartida por parte de la sociedad y élite británicas por lo que se teme que, independientemente del contenido final de las negociaciones, estas condiciones no sean suficientes para contentar a los más euroescépticos.

Anuncios

Las medidas, sin embargo, sí supondrían un gran choque para el resto de países miembros, ya que  suponen un retroceso en materia social y un varapalo a uno de los derechos más preciados de la UE, la libre circulación de ciudadanos.

Cameron busca de este modo defender la permanencia de Reino Unido en la Unión, tal vez inquietado por el posible resultado negativo del referéndum que se comprometió a celebrar y que ahora amenaza la estabilidad política y económica no solo británica sino también europea. A pesar de este gris escenario, pocos piensan que no se vaya a lograr un pacto en la cumbre de Bruselas que finaliza mañana viernes. Pero tal vez lo que debería preocupar más es la posición de los países miembros, que si bien no abrazan las medidas propuestas, tampoco han alzado la voz para oponerse o sugerir que ciertas condiciones son innegociables, no solo para países de Europa del Este o Grecia, sino también para otros como Gran Bretaña. Independientemente de la victoria que logre hoy Cameron, instituciones europeas como el tribunal de Justicia o el Parlamento, que tienen que ratificar las nuevas cláusulas, tendrán la última palabra sobre la aplicabilidad de las mismas y puede que sean ellos los que se encarguen de recordar a Gran Bretaña el valor de la legalidad que engloba el proyecto europeo.

Anuncios

#Unión Europea