Más de sesenta países en todo el mundo están aliados para combatir el yihadismo. Veintitrés de los sesenta y seis países que forman parte de la coalición internacional contra el #Terrorismo yihadista se han reunido este martes en Roma en una gran cumbre. Han tratado los avances que han conseguido desde que comenzaron a actuar juntos y, al mismo tiempo, los pasos pendientes que deben dar para vencer una amenaza global. 

A la gran reunión acudió el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel García Margallo. Pero el verdadero líder y protagonista fue el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry. Fue Kerry, máximo representante diplomático de estados Unidos, quien hizo un balance de la alianza, establecida después de los ataques en París en noviembre de 2015 en los que murieron 130 personas, la mayoría de ellas, jóvenes. 

Kerry anunció que el trabajo conjunto de estos más de sesenta países para vencer al autodenominado #Estado Islámico ha dado grandes pasos.

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Alrededor de 10.000 acciones aéreas han logrado cortar una parte importante de las vías de financiación del terrorismo yihadista.

Los aliados del gran bloque contra el yihadismo continuarán combatiendo el Califato. Para Kerry, son necesarios más esfuerzos para vencer lo que denominó una guerra a largo plazo. Hasta ahora, aseguró haber logrado avances para dificultar el reclutamiento de nuevos terroristas, una labor clave. Pero también han destruido infraestructuras clave para la organización de los terroristas y han estabilizado en parte la frontera que separa Turquía y Siria, una de las puertas a Europa de yihadistas. 

En cifras, el ministro de Asuntos Exteriores de Italia, Paolo Gentiloni, cuantificó los avances. Dijo que la coalición consiguió arrebatar alrededor de un 40 % del territorio controlado por los yihadistas en Irak y un 20 % del que dirigían en Siria. 

Pero queda mucho por hacer todavía, teniendo en cuenta la facilidad que tienen los terroristas de "regenerarse".

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Los veintitrés Estados presentes acordaron seguir colaborando para frenar la amenaza global y, al mismo tiempo, adoptar medidas para proteger a los ciudadanos en sus países, objetivo del Estado Islámico. 

También recordaron a los países que sufren las peores consecuencias de la guerra, como Siria e Irak, donde se viven situaciones que no se veían desde el horror nazi en la Segunda Guerra Mundial. Por todo ello, los países reunidos en la capital italiana offrecerán nuevas contribuciones a la lucha contra este tipo de terrorismo internacional y se reunirán próximamente de nuevo en Múnich (Alemania) para valorar el trabajo y seguir avanzando. Es necesario aportar más por parte de cada país. Sin embargo, por ahora todos los socios descartaron que vaya a haber una intervención militar con tropas sobre el terreno. Continuarán las acciones aéreas y de inteligencia al tiempo que la diplomacia trabaja para lograr estabilizar Siria, Libia e Irak. 

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