El turista británico de 36 años, Gareth Crowe, y su hija de 16 se encontraban en Ko Samui, Tailandia, realizando una excursión a lomos de un elefante cuando éste preso de los nervios les golpeó.

Según cuentan testigos que presenciaron el accidente, todo ocurrió cuando el adiestrador paró al animal para realizar unas fotografías a los turistas. Fue entonces cuando el elefante le golpeó con la trompa y segundos después le clavó un colmillo ocasionándoles heridas leves. Después de este primer incidente, el animal tiró de su lomo a los dos turistas, golpeando en el pecho con un colmillo al padre que falleció en el acto y dejando a la hija con heridas leves, que fue trasladada al hospital local más cercano.

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Tras el horrible incidente el elefante salió despavorido hacia el bosque. Testigos de la tragedia aseguran que el animal parecía nervioso e inquieto antes de que ocurriera nada, no obedecía las órdenes del adiestrador y era castigado por ello.

El Ministerio de Exteriores de Tailandia confirmó que estaban enterados del incidente y que ya habían expresado sus condolencias a la familia del fallecido. Un portavoz del ministerio comentó: "Estamos ofreciendo apoyo a la familia del ciudadano británico que ha fallecido después del horrible incidente en Ko Samui, Tailandia, y estamos en contacto con las autoridades locales para recabar toda la información".

Según han informado, Gareth Crowe viajó a Tailandia acompañado de su pareja y sus dos hijos.

La pareja de la víctima, Catherine Hughes, ha confirmado que estaban los cuatro de vacaciones aunque ella y su hijo no habían ido a la excursión de los elefantes.

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Todavía no tenía toda la información de lo ocurrido aunque aseguraba que hija estaba bien.

Un portavoz de la Asociación para la Protección Mundial de los #Animales ha mostrado sus condolencias a la familia. Sin embargo, también advirtió del peligro de viajar en animales salvajes, como son los elefantes. Es un "recordatorio" de que los animales no están para utilizarlos con esos fines.

La mayoría de los turistas que acuden a estos servicios no son conscientes de los crueles maltratos que sufren los animales, en este caso los elefantes, para ser domesticados, aseguran portavoces de las asociaciones de protección animal.