En recientes declaraciones a la CBS News, John Brennan, actual director de la CIA (Central Intelligence Agency) se ha pronunciado a favor de que cabe la posibilidad de que los terroristas podrían estar en condiciones de elaborar pequeñas cantidades de cloro y gas mostaza, ambos productos utilizados como armamento químico.

Probablemente también podría, incluso, llegar a exportar dichas armas fuera de territorio iraquí o sirio. De hecho, Brenan ha asegurado también que el #Estado Islámico ya las podría haber utilizado en varios ataques, según sus declaraciones: “…hay una serie de veces en las que el Estado Islámico ha utilizado armas químicas en el campo de batalla…”

John Brennan se muestra partidario de “cortar las distintas vías de transporte y contrabando que los yihadistas utilizan”.

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Por su parte, y según fuentes de El Mundo en su edición digital, el director de Inteligencia Nacional, James Clapper, afirmó el martes pasado que el Estado Islámico ya ha “utilizado productos químicos tóxicos en Irak y Siria, incluido el gas mostaza”. Recordemos que es la primera vez, desde el famoso ataque producido en el año 1995 en el metro de Tokio, que se utiliza un agente químico por parte de uno de estos grupos extremistas.

Si a esto añadimos que la comunidad de inteligencia de #Estados Unidos contempla la posibilidad de que el Estado Islámico perpetre algún acto terrorista en su territorio cabe pensar, también, en cuántos países del resto del mundo quedaría abierta la puerta ante esta posible contingencia y, en todo caso, si el IS estaría ya en condiciones de emplear esta clase de armamento.

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No podemos olvidar el hecho de que, para la inteligencia norteamericana, queda meridianamente claro que el IS juega con la ventaja de estar aprovechando estratégicamente el continuo flujo de #Emigración procedente de las zonas en conflicto, y que con toda seguridad está integrando operativos encubiertos entre esas personas. Sin dejar de lado el apunte de que la comunidad internacional está teniendo serios problemas a la hora de contener y controlar dicho flujo migratorio.

Si alguna vez llegase a producirse uno de estos ataques en territorio norteamericano o europeo, utilizando armamento químico, supondría sin duda la llegada de otra etapa muy distinta a la que se vive hoy en la evolución de los actuales acontecimientos.

Sólo cabe esperar que haya una buena sincronización entre las distintas fuerzas de la comunidad internacional y que puedan ser neutralizados a tiempo estos primeros y peligrosos brotes de utilización de armamento químico.