La crisis migratoria continúa siendo un tema de una gran controversia en toda Europa. En los últimos meses el Mediterráneo no ha sido la única fosa común donde se han dejado la vida miles de refugiados, sino que también el Egeo se ha convertido en un infierno para todos ellos. Se trata de otro agujero en el que caen constantemente todas aquellas personas que buscan un futuro mejor. Sin saberlo, están saliendo de un infierno para adentrarse en otro. Con el paso de los meses, esas aguas cada vez están más teñidas de sangre.

Hoy mismo se han producido dos nuevos naufragios en la travesía del Egeo que se encuentra entre Turquía y las islas griegas.

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En el primero de ellos han fallecido 24 personas (entre los cuales hay 11 niños) y más de una docena de personas han desaparecido, por lo que la guardia costera y los equipos de salvamento siguen buscando supervivientes en la zona. Los inmigrantes viajaban en una embarcación sobrecargada con la que trataban de alcanzar la isla griega de Lesbos, pero el peso de la barca hizo imposible la llegada al punto de destino deseado. El naufragio se produjo en la zona de Edremit, cerca de la provincia de Balikesir, al noroeste de Turquía, donde un pescador rescató a uno de los inmigrantes y los guardacostas turcos hicieron lo mismo con otras tres personas, ya que desplegaron barcos y helicópteros en busca del resto de desaparecidos.

Por otra parte, 11 inmigrantes han muerto y tres más han sido rescatados tras hundirse otra embarcación frente a la costa de Dikili, en la provincia de Esmirna.

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Este último naufragio se ha producido más al sur del país, aunque también pretendían llegar al mismo destino. Ambas tragedias han coincidido con la visita de la canciller alemana Angela Merkel a Ankara para tratar la crisis migratoria con las autoridades turcas. Merkel ha señalado que barajan pedir ayuda a la OTAN para apoyar las labores de vigilancia marítima, ya que la Agencia Europea de Fronteras (Frontex) y los guardacostas turcos se encuentran desbordados ante el enorme número de llegadas que se vienen sucediendo desde el pasado año.

En la propia capital turca se siguen montando campamentos de refugiados, mientras que en la frontera se reciben decenas de camiones de organizaciones humanitarias para llevar tiendas de campaña, mantas y alimentos a los refugiados. Pero aún no es suficiente. “Estimamos que entre 70.000 y 80.000 personas están dirigiéndose hacia Turquía, y el número podría convertirse rápidamente en cientos de miles”, afirmó Christine Nyirjesy, portavoz de la ONG Mercy Corps.

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Pero Turquía, que ya acoge a más de 2,5 millones de refugiados sirios, está intentando acoger solo a los más necesitados, aquellos que no tienen otra salida o que mueren de hambre en su lugar de origen, ya que se encuentra en una situación límite. "Turquía ha alcanzado el límite de su capacidad de absorber refugiados", afirmó el viceprimer ministro turco, Numan Kurtulmus, quien también aseguró que si la situación empeora no habrá más opción que aceptarlos.

Por su parte, su compañero en el Gobierno, el primer ministro turco Ahmet Davutoglu, ha cifrado en 30.000 los refugiados sirios que se encuentran en la frontera con Turquía. Sólo en el mes de enero han fallecido casi 600 personas en las aguas del Mediterráneo y el Egeo, según la Organización Internacional de las Migraciones (OIM). En el mismo informe, esta organización ha detallado que más de 74.600 personas han llegado por mar a Europa hasta la fecha, 68.778 de ellas a Grecia.

Todos los conflictos que cada día avanzan con más peligrosidad en Oriente Medio provocan esta llegada masiva de refugiados a Europa huyendo del terror, mientras que en el viejo continente algunos países se encuentran desbordados de inmigrantes y otros miran para otro lado. De esta forma, los únicos que no se rinden son los equipos de salvamento y los voluntarios que cada día salvan la vida de decenas de personas en esos crueles cementerios marinos que hoy en día son el Mediterráneo y el Egeo. #Inmigración #Crisis en Grecia