Ayer se daba a conocer por parte de las autoridades belgas la existencia de una perturbadora grabación de video. Una más de las sorpresas con las que los investigadores se están encontrando desde que, a partir de los atentados del 13 de noviembre en París, se pusiera en total evidencia la decisión tomada por el #Terrorismo yihadista de mantener viva y en plena actividad su particular guerra contra occidente.

El de Mol es uno más de los ocho reactores nucleares con que cuenta Bélgica en la actualidad. Otra posibilidad sería que los dirigentes terroristas estuviesen intentando hacerse con material nuclear, lo que convertíría estos lugares, de alto riesgo, en otro de sus objetivos, dado que son infraestructuras muy sensibles.

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Recordemos que esta clase de instalaciones fueron puestas bajo estricta vigilancia tras los atentados en París.

Se da la curiosa circunstancia de que pueda no ser casual un hecho que se registró en territorio belga durante el mes de agosto de 2014, cuando se produjo una significativa fuga de material lubricante en el reactor de Doel. Aunque en un principio dicho incidente se achacó a un posible accidente, en la actualidad ya ha quedado descartada esa posibilidad que, según la propia empresa que gestiona dicho reactor, fue un acto llevado a cabo deliberadamente. Lo preocupante es que, a fecha de hoy, aún no se ha identificado a los responsables.

Sea de la naturaleza que sea, el dato que parece está empezando a quedar claro es que desde círculos vinculados al terrorismo yihadista y al #Estado Islámico se está observando, y muy en serio, la posibilidad de que la amenaza nuclear entre en juego, y llegue a formar parte de una de las más terribles amenazas con las que está coqueteando el terrorismo en su loca y ansiosa carrera por sembrar la muerte en occidente.

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