Aunque todavía existe mucha confusión al respecto, parece ser que hoy mismo puede entrar en vigor el tan ansiado alto el fuego anunciado por Estados Unidos y #Rusia, fruto de los esfuerzos diplomáticos entre los líderes de ambos países por llegar a un acuerdo. No obstante, se trata de un acuerdo que plantea, a todas luces, mucho escepticismo entre los observadores internacionales, y mucho más entre las partes en conflicto, sobre todo después de que Rusia haya declarado de antemano que el anunciado alto el fuego no afectará a los yihadistas de #Estado Islámico ni al Frente Al Nusra, delegación #Siria de Al Qaeda.

Este extremo plantea serias dudas, sobre todo a la hora de definir cuáles serán las zonas en las que entrará en vigor dicho compromiso y, por supuesto, si llegará a cumplirse de manera efectiva, lo cual parece ser del todo improbable.

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Por un lado, Rusia está dispuesta a dar continuación a sus operaciones antiterroristas y no piensa suspender los ataques, según ha declarado Dmitri Peskov, actual portavoz del Kremlin: “Los ataques contra grupos terroristas no se detendrán y su suspensión no se plantea incluso tras la entrada en vigor de la tregua”. Por otro, y ante la ausencia de declaraciones –hasta el momento– de varios colectivos armados antagonistas, el alto el fuego en la zona de conflicto parece más el fruto de una bonita utopía que una realidad palpable, máxime cuando algunos de estos grupos ya se han declarado abiertamente contrarios o han rehusado a la idea de una paralización efectiva de las hostilidades.

La localidad de Daraya, por ejemplo, situada al sur de Damasco, es una de las que se sabe quedarán fuera de este “alto el fuego”, debido a la presencia de grupos como “Las Brigadas Mártires del Islam” o los “Soldados del Sham”.

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Para Abu Zuheir al Shami, jefe del operativo rebelde desplegado en Damasco, el consenso anunciado entre Rusia y Estados Unidos es inadmisible, y ha declarado que “Es una decisión que nació muerta, su intención es debilitar al ELS y a la oposición para imponerles soluciones”.

Según el primer ministro de Siria, “Esta tregua se aplica a Siria y a las partes que se encuentran dentro de ella. En el caso de una amenaza para nuestra seguridad nacional desde cualquier lado, esta tregua no nos impone obligaciones”. El primer ministro deja, así, la puerta abierta a nuevas posibles intervenciones militares si su país así lo considera oportuno, y asegura que “no pedirá permiso a nadie, y hará lo que sea necesario”.

Éste es un alto el fuego, por tanto, que no acaba de fraguar y que, por el momento, no inspira confianza a nadie. Habrá que esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos a partir de la medianoche de hoy.