Por fin se ha producido el encuentro que ambas Iglesias cristianas no había ni siquiera podido consumar en todos estos siglos que han pasado, casi un milenio entero.

En La Habana, con la ayuda del actual Presidente cubano, Raúl Castro, hermano de Fidel, han tenido un encuentro Francisco I y Kiril I, el Papa de Roma y el Patriarca ortodoxo de Moscú.

Desde hace apenas medio siglo, la #Iglesia católica no quería saber nada de llevarse bien con los que no fueran como ellos, al menos esa era la tendencia sostenida por cada nuevo Pontífice. Y más cuando en países fuertemente católicos como España se llamaba a ir contra los “herejes” protestantes.

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Los ortodoxos eran considerados de igual manera.

Ha habido el encuentro, primero en el Aeropuerto José Martí de La Habana, y la conversación, y después ambos religiosos, con la presencia de sus cientos de ayudantes o asesores, incluidos sus intérpretes (los traductores del español al ruso y viceversa), contestaban a la Prensa.

Según los más allegados, Francisco y Kiril se trataron de “hermanos”, y empezaron a tratar temas. Se habla de que sus puntos de vista sobre el mundo, la moral y la vida son radicalmente distintos, aunque también se dice que Kiril tenía más en común con los antecesores de Francisco, en temas como la homosexualidad y la guerra en Ucrania, algo que el Pontífice condena, y el Patriarca bendice, en el sentido literal y abstracto.

Francisco está en una gira por Latinoamérica, y destacó que “era voluntad de Dios” su entrevista con Kiril, que dice que “desde ahora, las cosas serán más fáciles”, aunque no se cree para nada que todo ayude para que un día católicos y ortodoxos se reunifiquen, como deseaba Juan Pablo II.

“Ha sido un encuentro muy querido por mi como por mi hermano Cirilo”, dijo, refiriéndose a Kiril con su nombre traducido al español.

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Es su deseo arreglar el Cisma que dividió a ambas confesiones cristianas a partir del año 1054, faltando todavía 48 años para cumplirse un milenio exacto. Una fecha que se mide por el calendario gregoriano, por cierto, el que usan los católicos, ya que los ortodoxos siguen con el calendario juliano, el que puso en práctica el Emperador romano Julio César (pese a que algunos ortodoxos utilizan el gregoriano). El calendario juliano no tiene en cuenta las fases lunares.

La Iglesia ortodoxa rusa tiene unos 150 millones de fieles, la tercera mundial después de católicos y protestantes. Como dijimos antes, el cisma entre ortodoxos y católicos era infranqueable hasta que en 1964, durante el Concilio Vaticano II, Pablo VI y Atenágoras, el Patriarca de entonces, tuvieron un primer encuentro. Aunque con una salvedad: Atenágoras era el Patriarca de Constantinopla (actual Estambul), no de Moscú. Sus sucesores sí han visto mejor tratar con Roma, como hizo su actual Patriarca, Bartolomé I, en 2013 al visitar el Vaticano.

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Y fue Bartolomé quien ayudó a facilitar el encuentro que hoy hemos visto hecho realidad, en el sentido literal de la palabra.

También Franscisco quiere acercarse a los protestantes, ya que tiene proyectado un viaje a Lund (Suecia) en octubre para conmemorar el 500 aniversario de otro cisma, el del protestantismo que encabezó Martín Lutero. Con los protestantes, la cosa ha ido mejor, aunque siguen sin reconocer lo que los católicos sí reconocen: la autoridad papal, el Purgatorio, el culto a la Virgen María y a los santos, el celibato del clero y que las buenas obras sean imprescindibles para salvar el alma al morir. #Religión #Rusia