De todos es bien sabido el enorme poder que poseen las bandas callejeras en muchas ciudades del mundo, incluso a veces en las menos esperadas. Una de las ciudades donde cada vez más se observa un alto índice de delincuencia juvenil es Buenos Aires, donde la Policía manifiesta que cada vez son más jóvenes los detenidos por agresión, robo o intento de secuestro.

Pues bien. En una zona de la ciudad de La Plata, perteneciente a la provincia de Buenos Aires, se vivió la noche del pasado jueves como una noche cuanto menos surrealista. Sin duda, esa noche quedará grabada por mucho tiempo en la memoria de los agentes de Policía que lograron arrestar a un grupo de jóvenes justo cuando se disponían a salir de una sucursal del banco suizo HSBC tras intentar robar todo el dinero que pudiesen encontrar.

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Lo anecdótico de la noticia es que hablamos de unos ladrones que no superan los 12 años de edad. Concretamente, tres de ellos tenían 11 años y el mayor alcanzaba los 12 años.

Ante semejantes edades, las caras de los agentes que pudieron detener a tiempo a los jóvenes no representaban más que sorpresa por lo que acababan de presenciar. Al parecer, los delincuentes forzaron la puerta de cristal que les daba acceso a la entidad a eso de las 21.00 horas de la noche (en torno a la 01.00 de la madrugada hora española). Una vez dentro, los ladrones intentaron hacerse con todo el dinero y los objetos de valor que iban encontrando a su paso, y a pesar de que se activaron varias alarmas, ellos permanecieron en el interior de la sucursal hasta que llegaron las autoridades porteñas.

De acuerdo con la investigación que se llevó a cabo en el banco, los chicos habían estado recorriendo las diferentes oficinas y revisando varios cajones en los minutos que tuvieron desde que entraron hasta que salieron detenidos.

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Una vez en el juzgado, el juez encargado del caso lo calificó como "tentativa de robo y daños", y posteriormente las autoridades procedieron a localizar a los padres de los niños para entregárselos.

A pesar de su carácter anecdótico, este acontecimiento no hace más que poner el foco en los problemas de bandas de menores organizadas que proliferan cada vez con más poder tanto en la región argentina como en otras muchas ciudades de toda Sudamérica. En muchas de estas ciudades, las propias bandas juveniles saben que los menores de familias pobres son un gran filón para cometer todo tipo de actividades delictivas.

Una vez que se expanden y consiguen atraer a decenas de adeptos, estas bandas, que además las componen jóvenes cada vez de menos edad, hacen estragos en materia de inseguridad por toda la zona, poniendo en peligro tanto a los comercios y a las personas que se encuentran en los mismos, como a los peatones que caminan tranquilamente por la calle. En muchas ocasiones, como ya hemos podido comprobar, el surrealismo y la ficción superan a la realidad. #Robos