Es bien cierto que los últimos bombardeos y operaciones militares tanto rusas como de la coalición internacional liderada por Estados Unidos han dado su fruto, mermando considerablemente los efectivos al servicio de los integristas del #Estado Islámico. Según estimaciones de los servicios de inteligencia rusos las fuerzas del Estado Islámico (en la zona de Irak) habrían descendido en número de algo más de 32.000 combatientes a unos 25.000; no obstante, la comunidad internacional no debería confiarse pues, del mismo modo, los fieles al Estado Islámico se han expandido prácticamente doblando sus efectivos en Libia. En la actualidad alcanzarían ya un número aproximado de 7500 combatientes, tal y como informa “Alerta digital” en su página de “Internacionales”.

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Esta expansión obedece, al parecer, a una nueva estrategia adoptada por los líderes del #Terrorismo del Estado Islámico, y constituye en sí misma una gravísima amenaza para la integridad de los países europeos. Expertos del ámbito militar y otros especialistas no dudan a la hora de aconsejar en el sentido de que el uso de la fuerza militar en Libia debería ser contemplado de una forma más amplia y efectiva. De lo contrario, la rápida dispersión de los yihadistas por territorios hasta ahora más o menos “inmunes” podría llegar a producirse de manera alarmante y, lo peor de todo, a muy corto plazo.

De hecho, las noticias apuntan a que algunas zonas africanas como Senegal, que hasta hace poco había mantenido cierta asepsia ante las artes propagandísticas del yihadismo, están sirviendo como plataforma logística destinada a hacer efectivo el reclutamiento de nuevos combatientes en otros países africanos, tanto orientales como más hacia occidente, y esto supone un peligro potencial que podría ayudar a abrir nuevas vías de tránsito del yihadismo hacia Europa.

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Y ya lo han demostrado recientemente estos radicales al asestar un duro golpe, que aún estamos sufriendo, en París, en pleno corazón de Europa; las sospechas en este sentido hacen pensar en que se pueden estar planeando más ataques terroristas en suelo europeo. De lograr expandirse efectivamente por tierras africanas, países como Italia o España se convertirían en las nuevas puertas que franquearían la entrada de estos combatientes a otros países europeos convirtiéndose, además, en fuente de apoyo logístico para los grupos infiltrados ya que operan o se organizan dentro de Europa. Ideas así han expresado algunos componentes de la comunidad de inteligencia quienes, bajo el anonimato, han expresado su preocupación al respecto.

Algo en todo esto que empieza a recordar ya, aunque sea vagamente, los planes expansionistas de Adolf Hitler durante la 2ª Guerra Mundial pues, ¿quién cree a estas alturas que el Estado Islámico sólo pretende limitarse a crear un nuevo califato en países como Túnez o Libia?