De un tiempo a esta parte venimos siendo testigos, en los medios informativos, de irresponsables ataques por parte de los radicales del ISIS (el autodenominado #Estado Islámico) hacia el patrimonio artístico y cultural de la humanidad. Ataques que han producido ya daños irreparables en edificaciones y monumentos arqueológicos en escenarios situados en zonas de conflicto, como Siria e Irak. Algunos de ellos prácticamente han quedado reducidos a escombros, como es el caso de la antigua ciudad de Palmira, donde la más profunda e incontestable ignorancia prendía la mecha de la dinamita, en agosto del pasado año, destruyendo por completo el templo de Baal Shamin, entre otros vestigios arqueológicos de gran valor histórico.

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Las imágenes de su destrucción dieron la vuelta al mundo, que contemplaba impotente la barbarie arqueológica más absoluta.

Bajo el lema “Una nación está viva cuando está viva su cultura” se llevó a cabo la presentación, en Roma, de una nueva fuerza operativa altamente especializada en materia de #Arte y Restauración, que podrá ser requerida por cualquier Estado miembro de la ONU.

El acto tuvo lugar en lasTermas de Diocleciano, en Roma, donde los “Cascos Azules de la Cultura” fueron presentados al mundo. Asistieron al acto los ministros de Educación, Defensa, Exteriores y Bienes Culturales del Gobierno italiano, así como la secretaria general de la UNESCO. El contingente, formado en principio por 60 especialistas de diversas disciplinas, cuenta entre sus filas con agentes de los Carabinieri, además de investigadores, restauradores de arte e historiadores, que trabajarán codo a codo tanto en la protección de las obras o el patrimonio amenzado como en su cuidado y restauración.

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La propuesta, que partió de Italia, fue aprobada por la UNESCO el pasado día 17 de octubre, y ampliamente apoyada y secundada por más de una cincuentena de países. Los cuatro ministros italianos e Irina Bokova, directora general de la UNESCO, firmaron el acuerdo en un escenario que no podía ser más propicio. Ésta última dijo: “La protección cultural es parte de nuestra respuesta a los terroristas”. Entre otros objetivos, además, con esta nueva iniciativa se pretende poner fin al constante flujo y tráfico ilegal de bienes culturales, una importante fuente de financiación del ISIS (el autodenominado Estado Islámico) que el Departamento de Estado norteamericano cifró el pasado año en casi noventa millones de euros. #Arqueología