A su propia madre. Parece increíble que alguien pueda tener la sangre fría de asesinar a la persona que le dió la vida. Así ha ocurrido esta misma mañana en Raqqa, al norte de Siria, donde un miliciano de Estado Islámico ha ejecutado a su madre ante cientos de personas por, según ha informado el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, intentar convencerle de abandonar la organización.

Como su opinión no era del gusto del miliciano, éste mismo decidió denunciarla ante los responsables de #Estado Islámico, que procedieron a su arresto y ordenaron la ejecución por parte de su propio hijo en público. Poco después, integrantes del Observatorio sirio recibían la noticia de que una mujer de unos 40 años de la localidad de Al Tabaqa había sido ejecutada por su hijo. La mujer, que al parecer trabajaba en la oficina de correos próxima al lugar de la ejecución, intentó convencer a su hijo para que lo dejase todo y juntos escapasen de Raqqa, bastión del grupo terrorista en Siria.

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Además de esto, lo que hizo enfurecer a su hijo fueron sus palabras afirmando que la coalición internacional que lidera Estados Unidos mataría a todos los miembros de la organización terrorista.

Al poco tiempo, la organización 'Raqqa está siendo masacrada lentamente' identificó a la mujer como Leena al Qasem, de 35 años, y a su hijo como Ali Saqr, de 20 años. Según esta organización, la cual lleva un largo tiempo denunciando la situación en esta ciudad controlada por Estado Islámico, la razón que provocó la ejecución fue que la mujer habría sido acusada de "apostasía".

Todo esto ocurre justo el mismo día en el que un hombre intentó entrar armado con un hacha "de carnicero" y un cinturón de explosivos falso en una comisaría de París. Por suerte, la Policía pudo abatirlo antes de que la amenaza terrorista se convirtiese en realidad.

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El atacante, además de portar armas, llevaba también consigo un teléfono móvil con mensajes en árabe y en alemán y una hoja en la que podía apreciarse la bandera del Estado Islámico, así como una reivindicación escrita en árabe en la que juraba lealtad al líder de Estado Islámico, Abú Bakr al Baghdadi, y aseguraba que había actuado para "vengar a los muertos de Siria". Antes de ser tiroteado por la Policía, el individuo sacó su arma al tiempo que gritaba Allahu Akbar (Alá es grande). El asaltante falleció a consecuencia de los disparos.

A pesar de la amenaza, el equipo de desactivadores de minas de la Policía se percató de que se trataba de un falso dispositivo, ya que el aparato no contenía explosivos. Ambos atentados se producen en un contexto en el que el grupo terrorista Estado Islámico continúa mostrándole al mundo su fuerza para seguir atacando aquellas zonas amenazadas, fomentando el caos a través de la violencia en toda la región de Oriente Próximo, con advertencias constantes e incertidumbre en varias regiones de Europa, donde París continúa siendo el centro del terror. #Terrorismo