México enfrenta una constante crisis económica, política y social. Entre el desempleo, los gasolinazos, tantos desaparecidos, el dólar que sube y sube; el #Gobierno mexicano ya no sabe a cuál santo encomendarse, en vista de que el melodrama entre Kate del Castillo y “El Chapo” va llegando a su triste final.

Por eso ahora le toca intervenir a la Iglesia católica en su papel de segundo gobernante, y es que no sólo les bastará hacer todo el ruido posible con la próxima visita del Papa en febrero. Sino que ya le colgaron milagritos un niño cristero para que Francisco le toque la frente y lo convierta en el nuevo santo que México “necesita”.

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Así es, en febrero José Sánchez del Río -un niño de 14 años que murió en la Guerra Cristera de 1926 a 1929- será canonizado luego de haber sido declarado beato junto con otros 11 mártires mexicanos el 20 de noviembre de 2005.

El aún beato es originario del municipio de Sahuayo, en el Estado de Michoacán. Nació el 28 de marzo de 1913.

Cuenta la historia que al estallar el movimiento cristero el adolescente, quien era un destacado miembro de las vanguardias locales de la Acción Católica de la Juventud Mexicana, logró que su madre lo dejara incorporarse a las fuerzas cristeras guiadas por el general Prudencio Mendoza. Al grito de “Nunca ha sido tan fácil ganarse el cielo como ahora”.

El joven fue capturado el 6 de febrero de 1928 por las fuerzas gubernamentales, quienes lo encerraron, martirizaron y finalmente acuchillaron.

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De acuerdo con información del Vaticano, Jorge Mario Bergoglio, el #Papa Francisco, aprobó un supuesto milagro –el cual no se especificó- efectuado gracias a la intersección del joven religioso. Esto durante una audiencia con el cardenal Ángelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos del Vaticano, celebrada el pasado 21 de enero.

Ante el terrible panorama que enfrenta México, cabe preguntarse si la única opción para doblegar las crisis es encomendarse a los santos habidos y por haber. Esta canonización no es más que una coincidencia por la visita del Papa a México, pues según una encuesta publicada por el periódico mexicano “Reforma”; al 48% de los mexicanos no les interesa la visita de Francisco.

Es verdad, los mexicanos necesitamos recuperar la fe. Volver a creer, pero no en más santos, sino en que puede haber auténticos líderes políticos que sepan guiarse con ideas y propuestas, no escuchado oraciones ni plegarias.

Cuantos mexicanos han sido silenciados por ejercer su profesión o por defender sus derechos. Gente a quienes no se les rinde ni el más sencillo de los homenajes. Pero es cierto, esos otros mexicanos no buscaban ganarse el cielo, buscaban ser libres. #Religión