Poco tiempo después de haber sido elegido papa, Jorge Bergoglio se preguntó quién era él para juzgar a los gais. Ahora, años después, desea que la Iglesia se muestre cercana "con todos", también con los homosexuales y los divorciados, colectivos excluidos tradicionalmente de la Iglesia. 

Son algunas de las declaraciones desveladas en el primer libro-entrevista del #Papa Francisco, escrito por el periodista italiano Andrea Tornielli y presentado en Roma esta semana. Es un texto en el que el papa, con concisión, brevedad y claridad, explica su idea de la Iglesia pero también repasa anécdotas y vivencias de su vida. 

"La persona no se define tan sólo por su tendencia sexual: no olvidemos que somos todos criaturas amadas por Dios, destinatarias de su infinito amor.

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Yo prefiero que las personas homosexuales vengan a confesarse, que permanezcan cerca del Señor, que podamos rezar juntos. Puedes aconsejarles la oración, la buena voluntad, señalarles el camino, acompañarlos", expresa Jorge Bergoglio en el escrito. 

Unas palabras que dirige también hacia los divorciados y las personas que se han vuelto a casar, a quienes la Iglesia mantenía excomulgadas. Como muestra, el papa menciona a una sobrina suya, que se casó por lo civil con un hombre porque él no había recibido la nulidad matrimonial de una mujer anterior. Un hombre que, recuerda, era católico y, sin embargo, sabía que la Iglesia no le absolvería de lo que considera como un pecado, lo que le provocaba vivir "atormentado religiosamente".

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