Si nos preguntasen cuál es el conflicto bélico que mayor repercusión ha tenido en todo el siglo XX y lo que va del siglo XXI, lo más seguro es que el 90% o más coincidiríamos en una misma respuesta. Si nos preguntasen por la época moderna que más hizo temblar los cimientos del viejo continente, probablemente la respuesta seguiría siendo la misma. Y es que el exterminio nazi que se vivió durante la Segunda Guerra Mundial dejó muchas evidencias, pero una de ellas fue sin duda la rapidez con la que se puede propagar desde las altas esferas el odio hacia una misma etnia.

Europa vio cómo unos pocos hombres fueron capaces de levantar un movimiento que en pocos años llegaría a la política y se haría con el poder alemán, amenazando al resto del continente y proponiendo un proyecto de futuro para Europa donde Alemania fuese el centro de todo.

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Hoy en día eso nos suena de algo. 71 años después de que estos hombres dejasen al continente en la más plena ruina, echamos la vista atrás para continuar preguntándonos cómo pudimos llegar a eso. Ni el cine, la literatura, la pintura, la música y mucho menos la política han podido responder a este enigma de la historia.

Y como no podemos explicarlo, tan solo nos queda suavizar esa impotencia que nos invade conmemorando el día en que los prisioneros de Auschwitz, uno de los campos de concentración más importantes para la Alemania nazi (se calcula que más de un millón de personas perecieron en dicho campo), fueron liberados por las tropas soviéticas allá por el año 1945. Esta celebración se viene cumpliendo desde el año 2005, y homenajea a todos los que murieron o fueron torturados en este campo de trabajo.

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En esta ocasión, el lema elegido por la ONU para este día es "el Holocausto y la dignidad humana". Según afirmó Ban Ki-Moon, Secretario General de Naciones Unidas, "negar hechos históricos, especialmente en relación con un tema tan importante como el Holocausto, es simplemente inaceptable. Igualmente inaceptable es que se pida eliminar cualquier Estado o pueblo. Me gustaría que todos los miembros de la comunidad internacional respetaran este principio fundamental tanto en la teoría como en la práctica".

A esas palabras se ha querido unir también con motivo de este día la Alta Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea, Federica Mogherini, quien ha asegurado que "el antisemitismo todavía está vivo en la Europa civilizada, por lo que se debe frenar todo tipo de discriminación basada en la fe o la etnicidad". Sin duda, un conflicto que acabó con la vida de más de 6 millones de judíos quedará grabado en la memoria colectiva incluso de los que no estuvieron allí.

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El primer campo de concentración nazi que se construyó fue Dachau, en los alrededores de la ciudad alemana de Múnich. Allí se transportaban a judíos, comunistas, socialistas y liberales que fueron explotados y torturados hasta proclamarse la "solución final", con la que muchos de ellos perdieron la vida. Pero este solo fue el primero de los muchos campos que se levantarían en Europa. Por Dachau pasaron más de 200.000 prisioneros, muriendo finalmente unas 30.000 personas aproximadamente. Todos ellos pudieron observar el lema que los nazis colocaron a la entrada de este campo, el cual decía "Arbeit Macht Frei", cuya traducción al español es "El trabajo os hará libres".

En la actualidad, los datos que se tienen sobre los horrores cometidos en todos estos campos es una mera estimación. A pesar de que muchos intentan borrar o hacer olvidar las huellas de la tragedia, los que realmente vivieron esas atrocidades jamás podrán olvidarlo, y cada 27 de Enero recordarán que la historia les debe algo. Marcados de por vida por cicatrices visibles y también invisibles, solo les queda, al igual que a todos nosotros, no olvidar lo que sufrieron, porque mantener viva la memoria nos permitirá no volver a caer en el mismo error. Como dijo uno de los supervivientes del exterminio nazi, "olvidarse del Holocausto es matarlo dos veces". #Terrorismo