Cinco años de guerra civil en #Siria, que comenzó como una protesta civil en favor de la democracia, han tenido como resultado 6.5 millones de desplazados internos, 5 millones de refugiados y más de 260.000 muertos. Con este telón de fondo, finalmente los principales actores del conflicto han accedido a tomar parte de las negociaciones propuestas por Estados Unidos, Rusia, Turquía, Arabia Saudí e Irán, hace ya un año en Viena. De este modo, un grupo formado por 30 o 35 opositores se reunirán con el enviado especial de la #ONU para Siria, Staffan de Mistura, en Ginebra.

El grupo opositor, aunado en la Alta Comisión para las Negociaciones (ACN), ha mostrado su desagrado ante la idea de que otros grupos rebeldes formen parte de las negociaciones, ya que se consideran los únicos actores legítimos para liderar este movimiento.

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Su cooperación en el proceso se ha producido después de que EE.UU. y la ONU les hayan asegurado que los compromisos humanitarios trazados por una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU -que incluyen el fin de los bombardeos, la liberación de prisioneros o el libre acceso a ayuda humanitaria, entre otras medidas-, vayan a ser respetados.

Las negociaciones, calificadas como `de proximidad´, serán guiadas por los mediadores, que se reunirán con cada una de las partes y trasladarán las propuestas de unos actores a otros, sin que un encuentro directo entre los implicados llegue a tener lugar. El gobierno sirio, representado por un grupo liderado por el embajador del país en la ONU, Bachar al Yaafari, ha mostrado su oposición a la inclusión en las rondas de grupos considerados `terroristas´ por el régimen de Damasco.

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El círculo de interlocutores se cierra con miembros individuales de la sociedad siria.

Los grandes ausentes en estas negociaciones son los kurdos sirios, integrantes del Partido de la Unión Democrática (PYD), fuerza opositora también al Estado Islámico pero vetados de las negociaciones por Turquía, por reminiscencias a problemas políticos internos del país, a pesar de recibir el apoyo directo de EE.UU. Como era de esperar, tampoco estarán presentes fuerzas consideradas terroristas por la ONU como el Estado Islámico y Al Nusra, grupo ligado a Al Qaeda.

Los puntos que serán tratados en estas primeras rondas de contacto se refieren a pequeñas treguas, a asegurar el acceso de ayuda humanitaria y a reforzar la ofensiva contra el estado islámico dejando, de momento, de lado las opciones políticas futuras para Siria, como qué papel jugará al Assad o la posible composición de un gobierno de transición que aúne diferentes grupos opositores y al régimen actual, lo que culminaría con la celebración de unas elecciones.

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En la guerra de Siria, considerada como la mayor #Crisis humanitaria mundial,  todas las partes del conflicto están acusadas de haber cometido crímenes de guerra, tales como asesinato, tortura, violación y uso de armas químicas; así como el uso de la sociedad civil como arma de guerra, impidiéndoles el acceso a suministros tales como agua o comida.  En este sentido, tan solo en las últimas semanas, han muerto más de 46 personas en la ciudad de Madaya por inanición, zona bloqueada por fuerzas gubernamentales, que impiden la llegada de ayuda humanitaria y médica.  Esta situación se reproduce por otras regiones del país, bajo asedio tanto gubernamental como de grupos opositores.