Los tres sicarios del #Narcotráfico tienen  en jaque a los 700 efectivos de las fuerzas de seguridad de la Provincia de Buenos Aires

El 13 de agosto de 2008 fueron encontrados en un zanjón, cerca de la ruta 8 en la localidad de General Rodríguez, los cadáveres de Sebastián Forza, Leopoldo Bina y Damián Ferrón relacionados con el tráfico de la Efedrina en la Pcia de Buenos Aires. Desde allí la investigación y el posterior juicio terminaron con la  condena a prisión perpetua, de los hermanos Víctor y Marcelo Schillaci y los hermanos Cristian y Martín Lanatta.

Posteriormente a estos hechos, fueron muchas las relaciones de los mismos con el periodismo y la política argentinos, sobre todo en los 30 días anteriores a las elecciones ejecutivas de la república.

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Tanto la oposición como el oficialismo cruzaron acusaciones en las que el más comprometido fue el candidato a gobernador  por el Frente para la Victoria, Aníbal Fernández acusado por Lanatta, de relacionarse con el Narcotráfico. Todo esto debido a sus declaraciones en el programa de Jorge Lanata crítico acérrimo de la gestión de Cristina Fernández de Kirchner. Según Aníbal Fernández su derrota en las elecciones provinciales tuvo su causa en éstas declaraciones que denuncia como falsas.

Lo cierto es que el 28 de diciembre por la madrugada, los hermanos Lanatta y Víctor Squillaci Bonini, también preso por la causa de la efedrina, escaparon de un penal de máxima seguridad de la Provincia de Buenos Aires, esgrimiendo un arma de madera y pasando los controles carcelarios con gran  facilidad; huyendo finalmente en un viejo Fiat que incluso tuvo que ser forzado a arrancar antes de la salida al exterior.

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Producida la “increíble fuga”, Macrismo y FPV se acusan mutuamente de respaldar esta huida “de película”. Unos hablando de devolución de favores, que le dieron el triunfo en las elecciones a María Eugenia Vidal del frente Macrista (FPV), y otros de la intención de acallar, futuras declaraciones incriminatorias hacia Aníbal Fernández (Cambiemos)

Desde entonces son buscados empeñosamente, y con un despliegue de 700 efectivos de la Policí­a bonaerense, de la Federal , Gendarmería, seguridad Aeroportuaria  y de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) con apoyo de helicópteros.

Es decepcionante saber que después de 6 días, los prófugos se mueven con relativa libertad dentro del conurbano, cambiando de vehículo varias veces, comprando comida y visitando familiares; incluso asistiendo a una fiesta de 100 personas en la quinta de un amigo; protagonizando un enfrentamiento en el que utilizaron  armas largas y de puño, dejando  gravemente heridos dos efectivos de la Bonaerense. Todo al estilo Bonny and Clyde, sin que nadie pueda detenerlos.