Estos días los representantes de Turquía y Alemania han llegado a un acuerdo sobre el tratamiento de los inmigrantes fenómeno. Tras este acuerdo, Alemania aportará ayuda financiera a Turquía para alimentar a casi 2 millones de personas procedentes de las zonas afectadas por los conflictos civiles, la pobreza en el Medio Oriente. Además del apoyo financiero, Alemania otorgaría visas in una forma más fáciles, a los ciudadanos turcos que quieren venir a Europa.

Las implicaciones de este acuerdo son y de otra natura. El acuerdo implica la reapertura de los capítulos de negociación sobre la adhesión de Turquía a la #Unión Europea.

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Este problema es muy antigua e intensamente analizada, criticada. Parece que bajo la presión social, Alemania está dispuesta a renunciar a algunas de las reivindicaciones.

Unos meses antes, Alemania ofreciera garantías que iba a enfrentar el fenómeno de la migración desde el Este. Ahora la realidad parece ser diferente.

 Turquía es un país que en los últimos años tuvo una actitud no muy convincente. El poder posee del líder Recep Erdogan, mantuvo líder de energía, se incrementó significativamente, la prensa independiente en Turquía, está sujeta a un tratamiento constante de energía del dispositivo travieso. En la década del año 2000, la posible adhesión de Turquía a la Unión Europea, fue detenido por varios hechos claros: el gobierno de Ankara no reconoce la minoría kurda, que representa más del 30% de la población, una gran parte de Chipre (un estado miembro de la UE) está subordinado Turquía; por otra parte, Turquía, a pesar de las presiones internacionales y hay pruebas concluyentes, se niega a reconocer una de las grandes limpieza étnica del siglo 20, a saber, el genocidio armenio.

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Estos problemas persisten hoy en día, pero Turquía parece haber encontrado una palanca estratégica en la negociación de la incapacidad de Europa para poner en práctica un plan para absorber los inmigrantes. Este tipo de concesiones sólo puede desestabilizar una Europa que todavía está en agonía continua durante varios años.

Además, la apatía de Alemania puede ser visto como un signo de debilidad. Estado europeo con la mayor influencia está dispuesto a negociar en condiciones desfavorables para sus socios europeos.