Putin y Erdogan irreconciliables

Vladimir Putin pide una compensación por el derribo en el espacio aéreo entre Turquía y #Siria, del caza ruso Su24, con un misil de manufactura norteamericana, disparado por la Fuerza Aérea Turca. Mientras que  Erdogan se mantiene irreductible en su posición y se escuda en su relación con la OTAN.

Lo cierto es que el conflicto ya afecta muy seriamente el intercambio comercial entre ambos países. El más perjudicado es sin duda Turquía, que perdería miles de millones de dólares, que son el producto estimado por el  intercambio con #Rusia. Hasta ahora la fuente mayoritaria de la  afluencia turística provenía de la Republica Federativa Rusa, cosa que ha cambiado sin vuelta atrás,  desde que Putin les pidió a los rusos que no viajen al país turco.

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Fueron afectados también estudiantes turcos que cursaban en universidades rusas, a quienes se les ha expulsado y deportado de Rusia.

 El entredicho extiende sus consecuencias en varios sentidos. Putin dificulta la llegada de  suministros turcos  a la zona del gasoducto del Mar Negro, lo que termina  cancelando las  obras  del Turkish Stream.

Lo cierto es que el derribo del SU24, planificado o no por la OTAN y los EEUU, ha colocado a Turquía en su enfrentamiento con Rusia, dentro de “la guerra de los gasoductos”. Siria, la cuenca del Mediterráneo, Chevron y Gazprom, son los nombres fundamentales en este enfrentamiento, nombres que se unen indefectiblemente al de países como Francia, EEUU Alemania, Siria, Turquía y Rusia entre otros.

El combustible del siglo XXI será sin dudas el gas que brinda una energía limpia.

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Tanto EEUU como Rusia han emprendido la lucha por el dominio de las ricas cuencas asiáticas. El proyecto Nabuco es la estrella norteamericana en esta puja y el motivo de algunas batallas que se presentan  con otros nombres.

Según el politólogo Manlio Dinucci, de La Red Voltaire,” el misilazo que derribó al Su24, fue un misilazo al gasoducto del Mar Negro.”

 El mandatario ruso acusa a Turquía de correr a los brazos de la OTAN y por consiguiente de EEUU, en lugar de negociar con Rusia la compensación pedida por Putin.